Mortalidad

De MormonWiki

El significado de mortalidad se conoce comúnmente como el tiempo entre el nacimiento hasta la muerte física. Sin embargo, la doctrina de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días enseña que mortalidad es mucho más que únicamente el tiempo desde el nacimiento hasta la muerte. Es una parte vital del Plan de Salvación, que es el plan de Dios para con sus hijos.

La doctrina de la Iglesia enseña que antes de nacer, nosotros vivíamos como espíritus junto a Dios. Mientras estuvimos allí, fuimos capaces de crecer y aprender de nuestro Padre Celestial. El Padre Celestial sabía que para que creciéramos y progresáramos lo más que pudiéramos, teníamos que recibir cuerpos físicos, aprender a discernir entre el bien y el mal, y obtener experiencia. Entonces, un plan al cual sus miembros se refieren como el Plan de Salvación o el Plan de la Felicidad fue presentado y puesto en acción. El plan significaría que naceríamos como mortales, olvidaríamos nuestra vida pre-mortal y viviríamos por nuestra fe. El Padre Celestial sabía que cometeríamos errores así que envió a Su Unigénito Hijo Jesucristo para que sea nuestro Salvador y ejemplo. Su Sacrificio redentor hizo posible que nos arrepintiéramos y regresáramos a vivir con nuestro Padre en el Cielo.

La necesidad de oposición

No todos los espíritus hijos de Dios estuvieron de acuerdo con Su plan. Otro plan fue presentado por Lucifer, ahora conocido como Satanás. Su plan era opuesto a la voluntad de Dios, por lo que Lucifer y sus seguidores fueron desterrados del Cielo y se les negó la oportunidad de obtener cuerpos. Todos los que han nacido o nacerán aceptaron el plan del Padre Celestial y obtuvieron su segundo estado (o mortalidad).

La mortalidad es un estado de probación

Lance B. Wickman describió así la mortalidad:

Es un campo de pruebas, un estado probatorio, un tiempo de andar por fe, un tiempo para prepararse para encontrar a Dios…Es nutrir la humildad (ver Alma 32:6-21) y la sumisión (ver Mosíah 3:19) que nos permite comprender la totalidad de la experiencia mortal y ponernos en un marco de mente y corazón para recibir los avisos del Espíritu. Reducirse a su esencia, humildad y sumisión es una expresión de voluntad completa para dejar que los porqués se queden sin responder por ahora, o incluso para preguntar “¿por qué no?” Está en perseverar hasta el final…que alcancemos los propósitos de la vida. Yo creo que la prueba suprema de la mortalidad es encarar el “por qué” y luego dejarlo ir, confiando humildemente en la promesa del Señor de que “todas las cosas han de suceder en su momento”. (Lance B. Wickman, “But If Not,” Ensign-revista SUD en inglés, Nov. 2002, 30).

Las cosas que debemos hacer en la mortalidad son a veces consideradas misiones divinas. Ésta misión es aprender lo que nos ayudará a obtener las características que el Padre Celestial posee. Características como el control de nuestros cuerpos, discernir entre el bien y el mal, humildad, obediencia, generosidad, amor, caridad y vivir por fe. Si aprendemos estas cosas y aplicamos los principios de la Redención, estaremos preparados para regresar nuevamente a vivir con el Padre Celestial.

Comparado con lo que dura la eternidad, la mortalidad es un tiempo muy breve. Sin embargo, es durante la vida mortal cuando tomamos las decisiones que decidirán cómo pasaremos el reto de la eternidad. En las palabras del Élder Joseph B. Wirthlin, “La mortalidad es muy breve pero inconmensurablemente importante”. (“The Time to Prepare,” Ensign, May 1998, 14).

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