Muerte
De MormonWiki
La muerte es una separación. Las escrituras hablan de dos clases de muerte: física y espiritual. La muerte física es la separación del cuerpo y el espíritu, mientras la muerte espiritual es la separación de la humanidad de la presencia de Dios a causa del pecado. Gracias a Jesucristo todos los mortales vencerán la muerte física y todos los que obedecen el Evangelio vencerán la muerte espiritual.
La caída de Adán y Eva trajo como consecuencia ambas clases de muerte en este mundo (2 Nefi 2:22; Moisés 6:48). Por Su Expiación, Jesucristo venció la muerte física para que todos los mortales, sin importar su forma de vida, puedan resucitar (1 corintios 15:21-23). Después de resucitar, nuestros cuerpos físicos no pueden morir ya más. :Ahora bien, he aquí, te he hablado concerniente a la muerte del cuerpo mortal y también acerca de la resurrección del cuerpo mortal. Te digo que este cuerpo terrenal se levanta como cuerpo inmortal, es decir, de la muerte, sí, de la primera muerte a vida, de modo que no pueden morir ya más; sus espíritus se unirán a sus cuerpos para no ser separados nunca más; por lo que esta unión se torna espiritual e inmortal, para no volver a ver corrupción. (Alma 11:45).
- Y si Cristo no hubiese resucitado de los muertos, o si no hubiese roto las ligaduras de la muerte, para que el sepulcro no tuviera victoria, ni la muerte aguijón, no habría habido resurrección.
- Mas hay una resurrección; por tanto, no hay victoria para el sepulcro, y el aguijón de la muerte es consumido en Cristo.
- Él es la luz y la vida del mundo; sí, una luz que es infinita, que nunca se puede extinguir; sí, y también una vida que es infinita, para que no haya más muerte (Mosíah 16:7-9)
Jesús proporcionó también una manera para que todas las personas puedan vencer la muerte espiritual y recibir la vida eterna. Por Su expiación y obedeciendo Sus enseñanzas y mandamientos, nosotros podemos llegar a ser libres del pecado y llegar a ser espiritualmente "vivos" una vez más. Los que están espiritualmente "vivos" continuarán cometiendo errores durante la vida mortal, y necesitan arrepentirse de esos errores por medio de la oración sincera, pidiendo perdón, corrigiendo las injusticias que pudieron haber hecho a otros, y tratando de vivir la vida de la mejor manera.
Los que se niegan a arrepentirse de sus pecados algún día sufrirán una muerte espiritual permanente, esto significa que se alejarán para siempre de la presencia de Dios. Este tipo de muerte espiritual a menudo es mencionado en las escrituras como la "segunda muerte".
- Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
- Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda (Apocalipsis 20:6,14).
El Consuelo que se recibe después de la Muerte de un ser querido
¿La muerte de un ser querido a menudo trae preguntas como "por qué esto?" o "por qué ahora?" Muchas veces, el duelo puede hacer que una persona se lleve muchos meses para volver a confiar en Dios, porque nosotros no entendemos Sus propósitos y podemos llegar a sentir que El no ha escuchado nuestras oraciones. El escucha, y promete aliviarnos cuando nosotros nos acercamos a El en oración. Esto esta escrito en la promesa del Salvador que se encuentra en Juan 14:27 y que es verdadera: "La paz os dejo, mi paz os doy: yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe nuestro corazón ni tenga miedo."
Los Mormones creen que la vida después de la muerte es un lugar de felicidad, alegría, y un lugar donde pueden estar con otros seres queridos. Esta creencia no sólo incluye a las personas que se han unido a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, también a todas las personas buenas que han vivido o viven en la tierra, y todos los niños que han muerto en la infancia o niñez. Después de esta vida, el proceso de aprendizaje tal como en este tiempo mortal, continúa en un ambiente amoroso llamado el "Mundo de los Espísitus" donde nos preparamos para el día de nuestra resurrección, cuando nuestro espíritu se una con un cuerpo físico inmortal que vivirá para siempre. Cristo llamó al Mundo de los Espíritus el "paraíso".
- Ahora bien, respecto al estado del alma entre la muerte y la resurrección, he aquí, un ángel me ha hecho saber que los espíritus de todos los hombres, en cuanto se separan de este cuerpo mortal, sí, los espíritus de todos los hombres, sean buenos o malos, son llevados de regreso a ese Dios que les dio la vida.
- Y sucederá que los espíritus de los que son justos serán recibidos en un estado de felicidad que se llama paraíso: un estado de descanso, un estado de paz, donde descansarán de todas sus aflicciones, y de todo cuidado y pena.
El Mundo de los Espíritus no es sólo un lugar de descanso, sino un lugar de aprendizaje. Aquellos que nunca han escuchado de Jesucristo durante su paso por la tierra, aprenderán sobre Él aquí. En el Mundo de los Espíritus, el albedrío continúa. Los hombres y las mujeres son capaces de seguir la Palabra de acuerdo a sus deseos. Así, ellos pueden progresar hasta la resurrección. Después de la resurrección y el juicio, se abre una eternidad de aprendizaje. Y dentro de ese contexto del progreso eterno es la capacidad eterna de disfrutar la asociación cercana con nuestros seres amados:
- Y la misma sociabilidad que existe entre nosotros aquí, existirá entre nosotros allá; pero la acompañará una gloria eterna que ahora no conocemos. (D.yC.130:2).
A causa de estas creencias, un funeral Mormón expresa sentimientos de paz y consuelo para cada uno de los miembros de la familia, los amigos y los seres queridos del difunto, ya que creen que en el futuro se volverán a reunir y será un tiempo de felicidad. También, es un gran consuelo al saber que la persona que ha muerto puede estar con otros seres queridos que ya han muerto también.
La muerte de un niño
De los dolores causados por la separación de la muerte, nada sobrepasa el pesar causado por la muerte de un niño. El profeta mormón Joseph F. Smith perdió nueve de sus propios hijos y el Señor le reveló a él mucho detalle respecto a sus bendiciones en la vida venidera. Entre las maravillosas doctrinas reveladas por el profeta, se encuentran las siguientes:
- Los niños pequeños que han fallecido son bienvenidos en los brazos de aquellos antepasados que lo han precedido –“¡Oh mi alma! Veo los dulces brazos de mi propia madre extendidos dándole la bienvenida a su abrazo al glorioso espíritu de mi propio y dulce bebé!”
- Los niños pequeños que mueren antes de la edad de responsabilidad son redimidos mediante la sangre expiatoria de Cristo –“Con respecto a los niños pequeños que mueren en la infancia y la inocencia antes de llegar a la edad de responsabilidad y que no son capaces de cometer pecado, el Evangelio nos revela el hecho de que son redimidos y Satanás no tiene poder sobre ellos; ni tampoco la muerte tiene poder alguno sobre ellos; son redimidos por la sangre de Cristo y son salvos tan ciertamente como que la muerte ha venido al mundo a causa de la caída de nuestros primeros padres...”.
- Después de la resurrección, el cuerpo de un niño crecerá hasta alcanzar la estatura del espíritu. “…en la resurrección de los muertos, el niño que fue sepultado en la infancia resucitará como el niño que era cuando fue sepultado; entonces comenzará a desarrollarse. Desde el día de la resurrección, el cuerpo se desarrollará hasta que llegue a la medida completa de la estatura de su espíritu, sea hombre o mujer”.
- Los padres rectos tendrán la oportunidad de criar en la mansión celestial al niño que se perdió por la muerte—“…si una madre queda privada del placer y de la dicha de criar a su hijo hasta que llegue a la edad adulta en esta vida a causa de la muerte, ese privilegio se le devolverá en la vida venidera y disfrutará de él de una manera más plena de lo que le habría sido posible hacerlo aquí”. Esta maravillosa bendición mediante las ordenanzas del templo (“Enseñanzas de Presidentes de la Iglesia”: Joseph F. Smith, Págs. 137-145
Durante el Milenio, no habrá muerte
Con su Segunda Venida, Cristo iniciará mil años de paz. Los Santos de los Últimos Días llaman a este glorioso período el “milenio”. Cristo gobernará sobre la tierra, y la tierra volverá a tener su gloria paradisíaca que existió en el Jardín de Edén. Durante el milenio, no habrá muerte. En lugar de ello, los hombres vivirán “hasta la edad de un árbol” (Doctrina y Convenios 101:30) y luego resucitarán sin probar la muerte:
- Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron (Apocalipsis 21:4).
- Y en ese día la enemistad del hombre y la enemistad de las bestias, sí, la enemistad de toda carne, cesará ante mi faz. Y en ese día se le concederá a cualquier hombre cuanto pidiere; y en ese día Satanás no tendrá poder para tentar a ningún hombre; y no habrá pesar, porque no habrá muerte. (D. y C. 101:26-29)
- Por tanto, los niños crecerán hasta envejecer; los ancianos morirán; mas no dormirán en el polvo, antes serán cambiados en un abrir y cerrar de ojos (Doctrina y Convenios 63:51).