Mujeres Mormonas

De MormonWiki

Los mormones creen que el sacerdocio les proporciona la asistencia divina para desempeñar sus deberes como padres dados por Dios. Las responsabilidades familiares que Dios ha dado a las mujeres son igualmente tan esenciales como los roles masculinos, pero no requieren la autoridad del sacerdocio para llevarlas a cabo. Tanto los hombres como las mujeres deberán algún día rendir cuentas por sus obligaciones y mayordomías familiares.

El apóstol mormón Dallin H. Oaks dijo sobre al respecto:

El Presidente [Joseph Fielding] Smith explicó: "El que a las hermanas no se les haya dado el sacerdocio,... no quiere decir que el Señor no les haya dado autoridad. La autoridad y el sacerdocio son dos cosas distintas. Una persona, o una hermana puede haber recibido autoridad a fin de hacer ciertas cosas en la Iglesia que son obligatorias y absolutamente necesarias para nuestra salvación, tal como el trabajo que hacen nuestras hermanas en la Casa del Señor" (“evista de la Sociedad de Socorro, enero de 1959, pág. 4).
La enseñanza del presidente Smith sobre la autoridad pone de manifiesto lo que el profeta José Smith quiere decir cuando manifiesta que él organizó la Sociedad de Socorro "bajo la dirección del sacerdocio y de acuerdo con el modelo de éste". La autoridad a ser ejercida por las oficiales y las maestras de la Sociedad de Socorro, así como por las demás organizaciones auxiliares, era la autoridad que fluiría a través de su relación organizacional con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y a través del apartamiento individual bajo las manos de los líderes del sacerdocio por quienes fueron llamadas ("La sociedad de Socorro y la Iglesia", Ensign-revista en inglés, mayo de 1992, pág. 34).

Contenido

¿Los mormones creen en la igualdad de género?

Los mormones creen en la plena igualdad entre hombres y mujeres, pero también creen que los hombres y las mujeres tienen diferentes funciones a causa del género.

En el mormonismo, las mujeres mormonas celebran sus diferencias de los hombres creyendo que la unión entre un hombre y una mujer es un hecho divinamente designado. Sheri L. Dew, una miembro y antigua líder de la Sociedad de Socorro (una organización de la Iglesia para las mujeres), declaró: "Él nos hizo lo suficientemente semejantes para que nos amáramos los unos a los otros, pero lo suficientemente diferentes para que tuviésemos que unir nuestras fuerzas y mayordomías para crear un todo. Ni el hombre ni la mujer son perfectos o completos sin el otro" ("No es bueno que el hombre ni la mujer estén solos", Liahona, enero de 2002, pág. 13).

El élder Neal A. Maxwell, un destacado líder de la iglesia desde 1974 hasta su muerte en 2004, agregó esta opinión con respecto a los esposos y esposas:

"Cuando nos arrodillamos para orar, nos arrodillamos juntos. Cuando nos arrodillamos en el altar del templo sagrado [para casarnos], nos arrodillamos juntos. Cuando nos aproximamos a la última puerta donde Jesús mismo es el portero, si hemos sido fieles, atravesáremos la puerta juntos"

(The Women of God-Mujer de Dios", Ensign-revista en inglés, mayo de 1978, pág. 10).

A pesar de que el hombre y la mujer son iguales en el matrimonio, la Iglesia Mormona reconoce que el hombre y la mujer también son diferentes:

"No podemos eliminar, mediante cualquier modelo de legislación o regulación, las diferencias entre hombres y mujeres. Hay cosas básicas que un hombre necesita que una mujer no necesita. Hay cosas que un hombre siente que una mujer nunca siente. Hay cosas básicas que una mujer necesita que un hombre no necesita nunca. Y hay cosas que una mujer siente que un hombre no siente ni debe sentir". (Boyd K. Packer,

"The Equal Rights Amendment", Ensign-revista en inglés, marzo de 1977, pág. 6)

Las mujeres mormonas no están subordinadas a los hombres mormones:

"El lugar de la mujer en la Iglesia es caminar junto al hombre, no delante de él ni detrás de él. En la Iglesia hay plena igualdad entre el hombre y la mujer. El evangelio...fue elaborado por el Señor tanto para el hombre como para la mujer. Cada persona en la tierra, hombre o mujer, ganó el derecho en la preexistencia a fin de venir a este lugar, y debe ganarse el derecho por medio de acciones justas, para vivir donde Dios y Cristo moran". Los privilegios y requisitos del Evangelio son fundamentalmente iguales para los hombres y las mujeres. El Señor ama a Sus hijos al igual que a Sus Hijas...Esto hace individuos a los hombres y a las mujeres—individuos con derecho al libre albedrío, con poder de hacer decisiones individuales, con oportunidades individuales para llegar al gozo eterno, cuyas acciones propias están en toda la eternidad, y con la ayuda amorosa del Padre, determinarán los logros individuales. No hay duda de que en la Iglesia los derechos de los hombres y de las mujeres son los mismos" (Improvement Era-revista en inglés, marzo de 1942, pág. 161).

Se espera que las mujeres mormonas ejerzan su derecho divino para alcanzar la ordenanza más alta del templo:

"Nunca en la historia, las mujeres habían disfrutado de la libertad de pensamiento y de acción otorgada a las mujeres de esta Iglesia. Desde el día de su restauración, las mujeres han recibido su pleno privilegio religioso, y en los templos del Evangelio restaurado un hombre no puede participar de la más alta ordenanza sin estar al lado de su esposa. En todas las actividades, la mujer tiene su completa independencia. Esto le da una gran responsabilidad que, si respeta y usa, incrementará su poder, pero si la ignora o trata superficialmente o no puede ampliarla, puede perder lo que ahora posee y, por tanto, perderá el derecho a la primogenitura. Debido a este gran privilegio, las mujeres de esta Iglesia deben estar eternamente agradecidas y dispuestas a utilizar y valorar esta preciosa e invaluable relación. Cuando se da mucho, se espera mucho" (Leah D. Widtsoe, Priesthood and Womanhood-Sacerdocio y Femineidad, citado en Priesthood and Church Government-Sacerdocio y Gobierno de la Iglesia-en inglés por John A. Widtsoe, pág. 90–91).

El papel divino de las mujeres

Élder Maxwell continúa explicando el papel de la mujer en la Iglesia y ante los ojos de Dios citando a algunas mujeres notables de la Biblia: "Cuando queremos medir la lealtad amorosa en las relaciones humanas, ¿no nos referimos a Ruth y Noemí más que a David y Jonathan?... Una viuda con su ofrenda nos enseñó a pagar el diezmo. Una viuda pobre y hambrienta con un hijo nos enseñó a compartir cuando le dio comida y aceite a Elías. Los divinos instintos maternales de una mujer egipcia sacaron a Moisés del junco; por lo tanto cambiando la historia y demostrando que un bebé es una bendición, no una carga.... ¿Acaso no se refleja la inteligencia de las mujeres cuando leemos la escena de la crucifixión en el Calvario? "Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos"(Mateo 27:55). Su presencia era una oración, el quedarse era como una letanía. ¿Y quiénes fueron las primeras personas que fueron a la tumba vacía del Cristo resucitado? Dos mujeres. ¿Quién fue la primera persona que vio al Salvador resucitado? María Magdalena. La especial sensibilidad espiritual mantiene a las mujeres de Dios esperando mucho más tiempo que los que ya han parado" ("The Women of God", Ensign, mayo de 1978, pág. 10).

Las mujeres mormonas son animadas a desarrollar su femineidad, aunque definen la palabra de manera diferente a los demás. James E. Faust, un consejero en la Primera Presidencia, el principal concejo de la Iglesia, definió femineidad cuando se dirigió a las mujeres de la Iglesia: "La femineidad no es sólo el lápiz labial, los peinados elegantes y la ropa de moda, sino que es el adorno divino del género humano, que se expresa en las cualidades que ustedes tienen para amar, su espiritualidad, delicadeza, resplandor, sensibilidad, creatividad, encanto, refinamiento, ternura, dignidad y serena fortaleza. Se manifiesta en forma diferente en cada jovencita o mujer, pero todas ustedes la poseen. La femineidad es parte de su belleza interior" (“El ser mujer: El más alto lugar de honor”, Conferencia General de abril de 2000).

Las mujeres en la Iglesia SUD son esposas, hijas, hermanas, tías y amigas de fe y virtud. Ellas, junto a los hombres de la Iglesia, llevan hacia adelante el Evangelio por medio de la inspiración divina. Ellas dan consuelo y apoyo a sus esposos, educan a sus familias en el amor y en la fe.

¿Las mujeres mormonas pueden recibir educación?

Debido a que somos seres con destino sagrado, la Iglesia Mormona aconseja firmemente que las mujeres reciban educación. Desde los años 1800, la Iglesia Mormona alienta a las mujeres a mejorar por medio de la educación.

Brigham Young dijo sobre la educación de las mujeres: "No quisiera que descuidaran el estudio de la música y quisiera alentarlas a leer historia, las Escrituras, a leer un periódico y otras publicaciones, estudiar geografía, saber las costumbres de los reinos y naciones lejanas, sus leyes, religión, ubicación geográfica sobre la faz del mundo, su clima, sus producciones nacionales, el alcance de su comercio, y la naturaleza de su organización política, en fin, que nuestros niños y niñas sean instruidos en cada rama útil de la educación física y mental" (Diario de Discursos, 9:189).

El consejo en cuanto a la educación aún continúa en la actualidad: “Cada jovencita debe ser animada a perfeccionar sus aptitudes y a aumentar sus habilidades, ampliar sus conocimientos y fortalecer su capacidad". (Gordon B. Hinckley)

“Algunas personas tienen inclinación hacia la preparación universitaria formal, mientras que otras se inclinan más hacia el entrenamiento técnico. Creemos que nuestro pueblo debe recibir el tipo de entrenamiento que se ajuste a sus intereses y talentos; y ya sea dentro del campo de las artes, universitario o técnico, le aplaudimos y alentamos” (Spencer W. Kimball, “Fundamentos de rectitud]", Ensign-revista en inglés, noviembre 1977, pág. 4).

"Hay razones para impulsar un plan de empleo para nuestras hermanas...Deseamos que adquieran educación y formación vocacional antes del matrimonio. En caso lleguen a divorciase o enviudarse y necesiten trabajar, deseamos que tengan un empleo digno y gratificante. Si una hermana no contrae matrimonio, tiene todo el derecho a participar en una profesión que le permita ampliar sus talentos y dones "(Howard W. Hunter, "Prepare for Honorable Employment"-Prepárense para un trabajo honorable, Ensign-revista en inglés, noviembre de 1975, pág. 124).

Las mujeres mormonas con educación trabajan en las instituciones operadas por Iglesia y de propiedad de la misma, como en la Universidad Brigham Young, además trabajan en una variedad de posiciones en el Edificio de las Oficinas de la Iglesia. Asimismo, sirven en posiciones de liderazgo en todos los niveles de gobierno de la Iglesia.

Las mujeres mormonas y el sacerdocio

Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la obra de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Aunque las mujeres no son ordenadas al sacerdocio en la Iglesia y por lo tanto no ofician ritos, tales como la bendición de los emblemas sacramentales o el bautismo, ellas prestan servicio en posiciones de liderazgo y como misioneras y maestras, y habitualmente predican desde el púlpito y dirigen la oración congregacional en los servicios de adoración.

Los mormones creen que el sacerdocio proporciona asistencia divina a los hombres para que éstos puedan cumplir con sus deberes dados por Dios como padres y líderes de la Iglesia. Las responsabilidades familiares que Dios otorgó a las mujeres son igualmente tan esenciales como los roles masculinos pero no requieren la autoridad del sacerdocio. Tanto los hombres como las mujeres algún día tendrán que rendir cuentas por sus obligaciones familiares y mayordomías.

El apóstol Dallin H. Oaks dijo lo siguiente sobre el tema:

El Presidente [José Fielding] Smith explicó: "El que no se haya dado el sacerdocio a las hermanas…no significa que el Señor no les haya dado autoridad. La autoridad y el sacerdocio son dos cosas diferentes. Se puede dar autoridad a una persona, a una hermana, para que realice ciertas cosas en la Iglesia que son válidas y absolutamente indispensables para nuestra salvación, tal como la obra que efectúan nuestras hermanas en la Casa del Señor" (Relief Society Magazine, enero de 1959, pág. 4).
La enseñanza del presidente Smith sobre la autoridad explica lo que el profeta José Smith quiso decir cuando especificó que organizaba la Sociedad de Socorro "bajo la autoridad del sacerdocio y según el modelo del sacerdocio". La autoridad que habían de ejercer los oficiales y las maestras de la Sociedad de Socorro, lo mismo que los de las demás organizaciones auxiliares, era la autoridad que recibirían por medio de la relación de su organización con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y mediante el apartamiento individual de ellas bajo las manos de los líderes del sacerdocio que las llamaran a sus cargos ("La Sociedad de Socorro y la Iglesia", Liahona, mayo de 1992, pág. 34)

¿Qué dicen los líderes mormones sobre las mujeres?

"La mujer es la creación suprema de Dios. Sólo después de que la tierra había sido formada, después de que el día había sido separado de la noche, después de que las aguas habían sido divididas de la tierra, después de que la vegetación y la vida animal fueron creadas, y después de que el hombre había sido puesto en la tierra, se creó a la mujer; y sólo entonces fue que se pronunció que la obra estaba terminada y que era buena". ("Our Responsibility to Our Young Women", Ensign-revista en inglés, setiembre de 1988, pág. 8). Así es como Gordon B. Hinckley, ex presidente de la Iglesia SUD o Iglesia Mormona, describe la opinión de la Iglesia con respecto a las mujeres y su rol divino.

Heber J. Grant, ex presidente de la Iglesia Mormona desde 1918 hasta 1945, dijo "El verdadero espíritu de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días da a la mujer el más alto lugar de honor en la vida humana. A fin de mantener y merecer ese alto honor, debe poseer las virtudes que siempre han exigido y siempre exigirán el respeto y el amor del género humano… [porque] 'una mujer hermosa y casta es la obra perfecta de Dios'" (Improvement Era-revista en inglés, mayo de 1935, pág. 276).

Los mormones creen que "Todos los seres humanos, hombres y mujeres, son creados a la imagen de Dios. Cada uno es un amado hijo o hija espiritual de padres celestiales y, como tal, cada uno tiene una naturaleza y un destino divinos. El ser hombre o mujer es una característica esencial de la identidad y el propósito eternos de los seres humanos en la vida premortal, mortal, y eterna" "[La Familia: Una Proclamación para el Mundo]", Ensign-revista en inglés, noviembre de 1995, pág. 102).

"De todas las creaciones del Todopoderoso, no hay nada más bello, nada que sea más inspirador que una bella hija de Dios que camine en virtud, con el conocimiento de por qué debe hacerlo, que honre y respete su cuerpo como algo sagrado y divino, que cultive su mente y que en todo momento ensanche el horizonte de su entendimiento, que nutra su espíritu con verdad eterna" (Gordon B. Hinckley, "Our Responsibility to Our Young Women", Ensign-revista en inglés, setiembre de 1988, pág. 8).

El presidente Gordon B. Hinckley guió a los hombres de la Iglesia con su ejemplo de trato hacia las mujeres. Su amada esposa de 67 años, Marjorie Paye Hinckley, le dijo: " “Tú siempre me has dado alas para volar, y ésa es una de las razones por las que te amo" ("Las mujeres en nuestra vida", Liahona, noviembre de 2004, pág. 85).

El profeta Gordon B. Hinckley afirma: "En esta Iglesia, el hombre no camina delante de su esposa ni detrás de ella, sino al lado de ella. Son compañeros iguales en esta vida en una gran empresa". (La mujer y el sacerdocio)

Citas de las mujeres mormonas

Hace poco escuché a una mujer de otra religión decir que ella no tenía una buena opinión de los mormones porque creía que a su amiga SUD no se le permitía participar en la Iglesia. ¡Qué percepción tan equivocada! Desde el momento en que podemos encadenar tres palabras, estamos prestando servicio. No existe ningún grupo de mujeres que enseñe más, dirija más o hable más —o que sean mejores en eso que nosotras. En este momento, cientos de miles de nosotras estamos enseñando a los niños, jóvenes y adultos. Cientos de miles más estamos sirviendo en las presidencias. He buscado y no puedo encontrar ninguna otra religión, gobierno o negocio donde las mujeres tengan más influencia que en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Pero nosotras somos las únicas que podemos enviar ese mensaje. Nosotras somos las únicas que necesitamos definir la feminidad Santos de los Últimos Días, nadie más. Esto significa hablar y llegar a los demás (Sheri Dew, Conferencia de Mujeres de BYU, 2008).
Existe evidencia a nuestro alrededor de que el mundo desesperadamente necesita mujeres que estén de pie por algo bueno, noble y justo, incluso si esa posición no sea popular. El mundo necesita mujeres que en sus actos diarios y hechos demuestren un nivel más alto. Las mujeres quizás no sean los soldados que defienden a nuestro país en la batalla contra las fuerzas del mal, pero cada día están en el frente de la batalla que Satanás libra para las almas. El ejemplo de una mujer, una mujer que ha hecho convenios con Dios y los guarda, es de suma importancia. En todos nuestros roles en la familia, en la profesión y la comunidad, en nuestras comunidades y en nuestros llamamientos de la Iglesia, nuestras acciones resuenan tan fuerte como una voz que atraviesa un estrecho cañón (Virginia U. Jensen, Conferencia de Mujeres BYU, 2000).
A medida que llegamos a entender y apreciar mejor el yugo de Cristo, comenzamos a amar tanto el costo como la promesa. Cristo ha diseñado un yugo suave para cada uno de nosotras, hecho a la medida de nuestras capacidades y circunstancias individuales. No irrita ni hiere sino más bien fortalece y protege. Cuando recibimos alegremente su yugo como un regalo y nos sometemos a la carga equilibrada que Él nos encarga a cada una, llega a nuestras vidas una renovada reverencia y admiración por nuestro Redentor y Libertador. De una manera más poderosa, descubrimos que en realidad nos ama y nos está enseñando en todas las maneras posibles a llegar a ser como Él (Camille Fronk, Conferencia de Mujeres BYU, 1999).

La influencia de las mujeres mormonas

A través de la Sociedad de Socorro, u organización auxiliar de las mujeres en la Iglesia, se brinda una gran cantidad de asistencia humanitaria sobre una base constante. La Presidente General de la Sociedad de Socorro, Julie B. Beck, dijo: “Hemos hecho un convenio para seguir el modelo de servicio definido por Jesucristo. Tratamos de hacer lo que Él haría”. En los barrios y estacas de la Iglesia, hay proyectos de ayuda humanitaria, pero las mujeres mormonas también participan en proyectos ajenos a los organizados por la Iglesia. Algunos de ellos han comenzado espontáneamente gracias a algunas mujeres y han crecido en alcance a través de los años. Miles de proyectos llegan más allá de los límites de sus propios hogares, incluso de sus propias comunidades, para proporcionar alivio a las personas que lo necesitan.

Las mujeres mormonas perfeccionan y desarrollan sus talentos. Los productores de las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno 2002 en Salt Lake City se asombraron por la gran cantidad de talento local. Habían esperado traer artistas externos, pero se basaron principalmente en los pulidos artistas disponibles de las familias en Utah. Los programas televisivos American Idol y So You Think You Can Dance han establecido audiciones en Salt Lake City, por el talento nativo. Famosas artistas SUD incluyen Marie Osmond, Gladys Knight, Brooke White y Carmen Rasmussen de American Idol, Chelsie Hightower y Julianne Hough de Dancing with the Stars, y SHeDAISY.

En las noticias últimamente se escucha de Stephenie Meyer, cuya serie Amanecer ha impresionado a los adultos jóvenes (y sus padres) en todas partes. Artistas como la difunta Minerva Teichert y la prolífica Liz Lemon Swindle deslumbran con sus creaciones inspiradas. Las mujeres mormonas se encuentran en todos los ámbitos de la vida, y también realizan constantes actos de caridad en sus propias familias y barrios, escuelas, asociaciones de padres y organizaciones comunitarias.

Véase también

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