Neal A. Maxwell

De MormonWiki

El Elder Neal Ash Maxwell fue miembro del Quórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días desde julio de 1981 hasta su muerte en julio de 2004.

En mayo de 1945, en la isla de Okinawa, el joven Neal Maxwell, en ese entonces de dieciocho años, se escondía en una trinchera. Las bombas de los japoneses pasaban sobre él y su unidad por varios días hasta que una explotó entre él y la trinchera de su amigo. Neal estaba seguro que no era el único que oraba por su seguridad, y le prometió a Dios que si lo protegía, el buscaría servirle por el resto de su vida. Las bombas dejaron de caer, y Neal cumplió su promesa.

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Vida Personal y Familiar

Neal Ash Maxwell nació el 6 de julio de 1926 en la Ciudad del Lago Salado, Utah, y fue le mayor de seis hijos. Le encantaban los deportes y los animales, y tenía un don nato por escribir. Después de prestar servicio durante la Segunda Guerra Mundial, Neal prestó servicio como misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (conocidos como mormones) en Canadá oriental. Después de su misión, se casó con Colleen Hinckley el 22 de noviembre de 1950 en el Templo del Lago Salado. Siendo completamente fiel a su esposa, el Élder Maxwell admitía que se había casado con alguien superior a él espiritualmente y honraba a Colleen como una “cristiana más completa” que él. Tuvieron cuatro hijos, veinticuatro nietos, y varios bisnietos.

Élder Maxwell amaba a sus hijos y ellos lo amaban. Su hijo Cory cuenta que una vez su papa se acercó a él y le preguntó que podía hacer para ser un mejor padre. Élder Maxwell escribió muchas cartas personales ajustadas a las necesidades específicas de sus hijos y le gustaba compartir su conocimiento del Evangelio de Jesucristo con ellos. De la misma manera, le gustaba escuchar a sus hijos compartir su conocimiento con él.

Educación y Carrera

El Élder Maxwell obtuvo su licenciatura y maestría en ciencias políticas de la Universidad de Utah. Prestó servicio como asistente al Senador Wallace F. Bennett de Utah en Washinton D.C. hasta que aceptó una posición en el departamento de relaciones públicas en el departamento de la Universidad de Utah. Más tarde llegó a ser asistente al presidente, decano de los estudiantes y vicepresidente ejecutivo de la universidad. También enseñó ciencias políticas y fue nombrado el maestro favorito de los estudiantes de la Universidad de Utah.

Conocido por su elocuencia, el Élder Maxwell escribió treinta libros y dio muchos sermones. Era un maestro de lenguaje y aun así reconocía que sin el Espíritu de Dios, sus palabras no tendrían significado.

Servicio en la Iglesia

Comparaba las soluciones que el mundo presentaba a sus problemas al “enderezar las sillas del Titanic”, y sentía que las soluciones verdaderas venían del Evangelio de Jesucristo. Nunca buscó posiciones de liderazgo dentro de la Iglesia, pero prestó servicio en varios llamamientos como: obispo, comisario de la educación de la Iglesia, asistente al Quórum de los Doce Apóstoles, presidente del Quórum de los Setenta, y finalmente como Apóstol de Jesucristo y miembro del Quórum de los Doce.

Modeló su vida con la de Jesucristo y sirvió como Él sirvió, vivió como Él sirvió y amó como Él amó. El mostró un amor profundo por aquellos que sufrían. El dijo: “qué tan bendecido soy de conocer a personas especiales en medio de su sufrimiento. Soy yo el que se fortalece por ellos.”

Central a las enseñanzas del Élder Maxwell estaban los temas del discipulado personal y la sumisión a la voluntad de Dios. Comprendiendo que no comprendemos los caminos de Dios, el Élder Maxwell instó a todos a confiar en Dios y permitir que nuestra voluntad fuera absorbida en la voluntad del Padre, tal como Jesucristo había hecho. “La sumisión de nuestra voluntad”, dijo él, “es en verdad lo único que tenemos que es completamente nuestro que podemos ofrecer en sacrificio ante Dios.” También dijo: “emular a Jesucristo es la única manera de venerarlo”.

Las enseñanzas del Élder Maxwell no eran solo palabras, sino expresiones de cómo vivía.

Una Vida Bien Aprovechada

La promesa que hizo Neal Maxwell en Okinawa entre el caos de la guerra se cumplió el 21 de julio de 2004, justo el día que cumplió veintitrés años de prestar servicio como apóstol, cuando su lucha de ocho años con leucemia terminó.

Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no olvidarán al Élder Neal A. Maxwell, a quien querían profundamente. Su servicio desinteresado y su maestría de ingles inspiraron a muchos a ser como Jesús.

En el funeral del Élder Maxwell, Gordon B. Hinckley, presidente de la Iglesia, dijo de él: “Su genio fue producto de su diligencia. Era un perfeccionista, determinado a exprimir de cada frase y cada oración toda gota de nutrición que se podría producir. Cada discurso era un obra maestra, cada libro un arte digna de leer más de una vez. Creo que no volveremos a ver a otro como él.”

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