Oración Diaria

De MormonWiki

Los mormones son personas que siempre oran. Decir que oran diariamente es poco, ya que las escrituras les aconseja que oren siempre. Una de las escrituras (3 Nefi 18:20) instruye a los Santos de la siguiente manera: “…debéis velar y orar siempre, no sea que entréis en tentación; porque Satanás desea zarandearos como a trigo. Por tanto, siempre debéis orar al Padre…” y los mormones toman muy en serio ese mandamiento.

El Propósito de la Oración

Existen muchas razones para orar. No existe una razón demasiado importante para superar la necesidad de orar, tampoco existe una razón demasiado insignificante como para dejar la oración.

A continuación, algunas razones comunes por las cuales se ora.

  • Para descubrir la voluntad de Dios

Al inicio, desde el momento en que Adán y Eva fueron echados del Jardín de Edén y ya no podían hablar directamente con Dios, la oración ha sido el medio de comunicación con Dios para descubrir su voluntad. Sin la oración, no tendríamos escrituras, ya que la revelación usualmente viene como respuesta a las oraciones de los profetas.

  • Para obtener bendiciones

La Oración es necesaria para obtener las bendiciones de Dios. Él requiere que los hombres pidan lo que necesitan. Esta dependencia de Dios hace que los hombres sean humildes, atentos y obedientes.

  • Para expresar gratitud

Dios ha dejado en claro que él espera gratitud por las bendiciones que brinda. Las escrituras contienen muchos ejemplos de personas que han sido condenadas por que no demostraron gratitud. La falta de gratitud nos hace pensar que nuestra propia mano nos ha hecho fuertes, y nos olvidamos de Dios. En el Evangelio de Lucas, capítulo 17 versículo 17, se lee la consternación de Cristo cuando nueve de los diez leprosos que fueron limpiados por él siguieron su camino sin agradecerle. Uno de los líderes de la Iglesia Mormona, W. Eugene Hansen expresó la falta de gratitud de esta manera: “Se ha dicho que el pecado de la ingratitud es más grave que el pecado de la venganza. En la venganza se devuelve mal con mal, pero con la ingratitud se devuelve mal por bien.” (Ensign, Nov. 1989, p. 24)

Cuándo Orar, Por qué y Para qué

  • Durante sacrificios

Historicamente, los judíos, como el Diccionario Bíblico lo señala, tenían que orar por lo menos “en dos ocasiones: una confesion de pecado en el Día de la Expiación (Lev. 16:21), y en acción de gracias cuando se ofrecía los primeros frutos y diezmos (Deuteronomio 26: 3, 13).” Sin embargo, aunque los mormones confiesan sus pecados, no hay un día específico --excepto tal vez durante las oraciones de la Santa Cena en domingo-- en que ellos lo hacen.

  • Antes de Comer

La costumbre judía, según David y Daniel (BD), pedía a los creyentes orar antes de comer. Esta tradición se sigue en muchas iglesias cristianas incluyendo la Iglesia Mormona. En las familias o grupos diferentes de miembros de la Iglesia, un miembro de la familia ofrece la oración y expresa la gratitud del grupo y la bendice.

  • Al levantarse y antes de dormir

Se invita a los miembros de la Iglesia a orar individualmente en la mañana y en la noche. A menudo estas oraciones son súplicas de protección, guía, ayuda, o de gratitud para el día y reconocimiento de las bendiciones recibidas. Se nos invita a orar por cada asunto que tenga importancia en nuestras vidas. Por ejemplo, podemos orar por nuestra familia, amigos, el gobierno, los líderes de la Iglesia, los misioneros, además, podemos pedir perdón, misericordia, guía, paciencia, la presencia del Espíritu Santo.

  • Los miembros de la Iglesia también acostumbran a orar en familia, cada mañana y noche, por lo cual los miembros con familias añaden dos oraciones a su día.
  • Cada reunión o actividad de la Iglesia comienza y termina con una oración. Esto incluye todas las reuniones dominicales y las clases de seminario o instituto. También incluye todas las actividades de los jóvenes, hasta las actividades deportivas.
  • Aparte de todas estas situaciones donde conviene la oración. Se enseña en la iglesia que cuando no estemos orando vocalmente, es bueno dirigir nuestros corazones y nuestras mentes a Dios constantemente.

Cómo Orar

Cuando oramos en grupo una persona es la voz del grupo y los demás escuchan en silencio. En la Iglesia, el que ofrece la oración se para y los demás permanecen sentados y escuchan. En la oración, no es más importante la posición física que el estado del corazón. Cuando es conveniente podemos demostrar nuestra reverencia a Dios al arrodillarnos para orar. Debemos recordar demostrar respeto, amor y reverencia al dirigirnos a nuestro Padre Celestial.

La Iglesia enseña que Dios responderá nuestras oraciones si 1) la oración es sincera, 2) la persona cree que Dios existe, le ama, y tiene confianza en que Dios dará respuesta a su petición, 3) la persona es justa en sus deseos y 4) le conviene lo que está solicitando.

En la Iglesia no se cree la idea en que la repetición diaria de algunas oraciones es suficiente para cumplir los propósitos de la oración. La persona que esté elevando su petición a Dios debe ser honesta con Él. Debe estar tratando de vivir de acuerdo al conocimiento que ya ha recibido de Dios. Debe confiar que recibirá lo que solicite, si está de acuerdo con la voluntad de Dios. Dios a veces puede contestar con un “no”, o un “ahora no.” El Élder Neal A. Maxwell, un apóstol de la Iglesia, lo enseñó de la siguiente manera: “Al hacer peticiones en las oraciones, he aprendido, una y otra vez, que la bóveda del cielo con todas sus bendiciones se abre con una combinación. La primera clave es tener fe; la segunda es la rectitud personal; la tercera y última clave es cuando lo que pedimos nos conviene, según el criterio de Dios y no el nuestro.”

Ya sea que oremos en grupo o individualmente, los pasos a seguir son los mismos:

  • La oración es dirigida a nuestro Padre Celestial
  • Se expresa gratitud
  • Se pide lo que necesitemos
  • Se hace en el nombre de Jesucristo

La oración es mucho más que simplemente cumplir con los pasos necesarios. Es una comunicación sincera y abierta con nuestro Hacedor. Podemos expresar nuestras más profundas preocupaciones o gratitudes. Podemos compartir nuestras emociones, nuestros logros o pedir ayuda para superar la tentación y la adversidad. Entre más profunda sea nuestra sinceridad y sumisión a la voluntad de Dios, más fuerte se sentirá la presencia del Espíritu Santo. Cuando la presencia del Espíritu Santo es más fuerte, la persona recibirá una guía más clara, más específica y recibirá más consuelo.

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