Orientación Familiar 2
De MormonWiki
En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia Mormona), la orientación familiar es la manera del Señor de cuidar de Su rebaño (véase Doctrina y Convenios 20:53-55, 59). Es un programa organizado mediante el sacerdocio que permite a los Santos de los Últimos Días, como discípulos, mostrar caridad y amor (véase Juan 13:34-35), fortalecer y ayudar a los demás (véase Doctrina y Convenios 81:5; 108:7), y nutrir a los Santos (véase Moroni 6:4). Los maestros orientadores son miembros varones de la Iglesia que poseen el Sacerdocio. Ellos sirven de dos en dos y son asignados a realizar visitas mensuales a dos o más familias en su barrio. Los Maestros Orientadores sirven a las personas que visitan. Ellos conversan con el jefe de familia para comprender las necesidades y las preocupaciones de la familia. Ellos oran pidiendo fortaleza y sabiduría mientras ellos representan al Señor y a los líderes de la Iglesia en esta asignación sumamente importante. Con seguridad el maestro orientador, actuando como un pastor subordinado al Señor, es la primera línea de defensa por el rebaño. El deber de un pastor puede incluir las siguientes funciones:
- Vigilante: Los pastores vigilan por si hay enemigos del rebaño—De igual manera, los maestros orientadores deben permanecer vigilantes por cualquier cosa que pueda dañar a la familia.
- Protector: Los pastores protegen al rebaño del enemigo—Haga cualquier cosa y todo lo que pueda para proteger y fortalecer a la familia.
- Alguien que nutre: Los pastores dirigen al rebaño a las pasturas y al agua — Enseñe y nutra a la familia con amor y con la palabra de Dios, y sírvales con todo su corazón, alma, mente y fuerza.
- Amigo: Los pastores saben los nombres de sus ovejas y las ovejas reconocen la voz del pastor—Conozca los nombres de los miembros de la familia, sus esperanzas y sueños, las cosas de que disfrutan, y sus preocupaciones.
- Guía de confianza: El rebaño confía en el pastor porque él ha demostrado amor y preocupación (él se preocupa por su bienestar) — A medida que los maestros orientadores muestran su amor y respeto por los miembros de la familia, ellos los amarán y confiarán en ellos.
- Siervo dedicado: Los pastores darán su vida para proteger al rebaño porque ellos tienen un amor incondicional y piedad divina por su rebaño — Por este motivo es que ellos los alimentan y nutren (véase Juan 21:15-17). Cuando los maestros orientadores aman verdaderamente (amor incondicional y con piedad divina), ellos siempre nutrirán y bendecirán a aquellos que han sido asignados a enseñar.
Contenido |
Las Escrituras nos enseñan
- Doctrina y Convenios 20:53-55—53 El deber del maestro es velar siempre por los miembros de la iglesia, y estar con ellos y fortalecerlos; y cuidar de que no haya iniquidad en la iglesia, ni aspereza entre uno y otro, ni mentiras, ni difamaciones, ni calumnias; y ver que los miembros de la iglesia se reúnan con frecuencia, y también ver que todos cumplan con sus deberes.
- No hay duda que el deber del maestro orientador es asegurar que los miembros que se les ha confiado deben ser nutridos y alimentados y cuidados.
- Doctrina y Convenios 20:59 — deben, sin embargo, amonestar, exponer, exhortar, enseñar e invitar a todos a venir a Cristo.
- Los maestros orientadores deben enseñar a sus familias la palabra de Dios por el Espíritu (véase Doctrina y Convenios 42:14; 50:17-23) y fortalecerlos en todo lo que hagan (véase Doctrina y Convenios 108:7).
- Salmos 142:4 — Mira a mano derecha y ve, pues no hay quien me reconozca;
no tengo refugio; no hay quien cuide de mi vida.
Con seguridad que no puede haber un peor sentimiento que el sentimiento de no ser amado o que no le importamos a nadie. Los maestros orientadores pueden estar seguros que sus familias asignadas sean amadas y cuidadas.
- Doctrina y Convenios 108:7 — Por tanto, fortalece a tus hermanos en todas tus conversaciones, en todas tus oraciones, en todas tus exhortaciones y en todos tus hechos.
- Cuando los maestros orientadores desarrollan relaciones bondadosas con sus familias asignadas, ellos son capaces de fortalecer a aquellos a quienes ellos visitan, tanto temporal como espiritualmente, en todo lo que hagan.
- Santiago 1:27 —La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.
Los Profetas Modernos Hablan
El consejo de un profeta a los pastores—maestros orientadores:
¿Están vigilando por sus familias como deberían? ¿Están ministrando sus necesidades? ¿Se preocupan lo suficiente por el bienestar de sus familias que ustedes averiguan sus intereses, que recuerdan los cumpleaños y acontecimientos especiales y que continuamente oran por ellos? ¿Son los primeros en llegar a la casa cuando la familia necesita ayuda? ¿El cabeza de familia los llama a ustedes primero? ¿Están ustedes atentos a las necesidades de cada miembro de la familia? Cuando una de sus familias asignadas se muda, ¿ustedes saben a dónde se ha mudado? ¿Hace un esfuerzo por obtener su nueva dirección? ¿Usted pregunta a vecinos, amigos y familiares?
- (Ezra Taft Benson, Venid a Cristo [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1983], 64.)
Es mi deber, como pastor del rebaño de Cristo, advertirles del peligro que amenaza; y si fallo en mi deber y el peligro cae sobre ellos y perecen, el Señor ha dicho que él reclamará su sangre de mis manos y de las manos de cualquier otro pastor del rebaño, quienes sabiendo su deber falla en realizarlo.
- (Anthony W. Ivins, Informe de la Conferencia, octubre de 1928, Primer Día—Reunión de la Mañana 18.)
Ustedes tienen la responsabilidad, una responsabilidad ineludible de salir a los hogares de las personas y enseñarles el evangelio. Vean que no haya iniquidad ni maledicencia ni habladurías, y edifiquen su fe. Vean que están bien en el aspecto temporal. Es una gran responsabilidad. . . . No realizamos nuestra labor de orientación familiar como deberíamos. Podríamos hacer muchísimo más de lo que hacemos. (Conferencia Regional en Anchorage Alaska, sesión para líderes del sacerdocio, 17 de junio de 1995.)
La orientación familiar no implica un gran trabajo, solo requiere un poco de fe. (Conferencia Regional en Tacoma Washington, sesión para líderes del sacerdocio, 19 de agosto de 1995.)
Espero que los maestros orientadores y las maestras visitantes experimenten dos cosas: primero, el desafío de la responsabilidad que existe en su gran llamamiento, y Segundo, la dulzura de los resultados de su trabajo, particularmente con aquellos entre nosotros que están menos activos. Espero que estos maestros se pongan de rodillas y oren pidiendo dirección, y luego vayan a trabajar para traer estos hijos pródigos perdidos de regreso al redil del Señor. Si los maestros orientadores y las maestras visitantes responden a este desafío, honestamente creo que ellos probarán el dulce y maravilloso sentimiento que viene de ser un instrumento en las manos del Señor en llevar a alguien de regreso a la actividad en Su Iglesia y reino. (Recepción para los líderes congresistas SUD, 12 de noviembre de 1995.)
Nuestra gente necesita ayuda. Ellos tienen tantos problemas—problemas sociales, problemas domésticos, problemas maritales—y tantos otros. Necesitamos ayudar. Necesitamos que vayan los maestros orientadores a estar entre ellos, a fortalecerlos, a escucharlos, a edificarlos y animarlos y ayudarlos con sus vidas complicadas. (Conferencia Regional de Charlotte North Carolina, sesión para los líderes del sacerdocio, 24 de febrero de 1996).
- (Gordon B. Hinckley, Enseñanzas de Gordon B. Hinckley [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1997], 263.)
Ideas para los Maestros Orientadores
1. Recuerden las doctrinas, principios, y convenios que nos inspiren y nos ayuden a realizar nuestro deber.
- Mantengan en mente los propósitos y bondad de Dios — Reconozcan y recuerden que la bondad, la misericordia y los convenios de Dios, todo está centrado en Sus hijos—su felicidad, inmortalidad, y vita eterna (véase Moisés 1:39).
- Hagan de la caridad la estrategia central—Pongan en acción el poder del amor Como discípulos debemos amarnos unos a otros (véase Juan 13:34-35) y como pastores subordinados al Señor debemos alimentar a Sus ovejas, porque lo amamos a Él y a ellas (véase Juan 21:15-17).
- Concéntrense en la Expiación del Salvador—Ganen aprecio y gratitud por la Expiación. Es a través de la Expiación que toda la humanidad es bendecida y nutrida (véase Alma 7:11-12). Nos volvemos agentes del Señor para hacer Su obra como Él aconseja (véase D. y C. 81:5).
- Busquen entendimiento—Busquen entender las doctrinas y principios del evangelio. Obtengan la palabra (véase D. y C. 11:21). Enseñen la palabra de Dios y testifiquen en cuanto a su poder, el cual a la vez puede y cambiará vidas (véase Alma 31:5).
- Sean convertidos—Reconozcan el poder de la verdadera conversión. Cuando uno está verdaderamente convertido, uno tiene un deseo incontenible de bendecir y servir a los demás (véase Enós 1:9, 11, 16; Mosíah 28:3).
- Reconozcan el valor de sus familias asignadas—Entiendan el valor de las almas (véase D. y C. 18:10-16). Ustedes son responsables y darán cuenta por la enseñanza y el cuidado de sus familias (véase Moroni 6:4). Ustedes son el agente para el Obispo y el Señor. Ustedes están en un mandato del Señor. Siempre recuerden qué precio se ha pagado para que todos puedan tener la oportunidad de volver a la presencia de nuestro Padre Celestial.
- Edifíquenlos—Reconozcan el poder de la auto-imagen positiva. Expresen cumplidos genuinos y honestos. Anímenlos a hacer el bien y a guardar los mandamientos.
- Apliquen su fe—Incrementen su fe en el Salvador. Su poder para bendecirlos en y por medio de la fortaleza del Señor depende de que ustedes incrementen y ejerciten su fe (véase Moroni 7:33).
- Oren—Mejoren sus hábitos de la oración. Oren por su bienestar (véase 1 Nefi 1:5).
2. Hagámonos estas preguntas concernientes a nuestra actitud y devoción como maestros orientadores:
- Cuidado— ¿Realmente demostramos que cuidamos a nuestras familias? A las personas no les interesa cuánto saben hasta que sepan cuánto se preocupan. Cuando ustedes se interesen por las cosas que a ellos les importa, ellos sabrán que a ustedes les preocupan ellos. Nada es más devastador que preguntarse o sentir que a nadie le importamos (véase págs. 142:4).
- Representantes de Dios— ¿Reconocemos que estamos al servicio del Señor? Como representantes del sacerdocio nosotros actuamos con la autoridad de Dios—y ¿para hacer qué? Para bendecir y nutrir a los hijos de Dios de acuerdo a Su voluntad y placer. Este es nuestro honor, privilegio, responsabilidad, y gozo (véase D. y C. 20:46-47, 51, 53-55).
- Necesidades reales— ¿Buscamos entender las necesidades de los miembros de la familia y tratamos de suplirlas? Buscamos convertirnos en hombres de sano entendimiento de tal modo que bendigamos mejor a las personas que servimos (véase Alma 17:2).
- Súplica— ¿Realmente oramos por nuestras familias y su bienestar? Cuando ayunamos, ayunamos y oramos por nuestras familias? Las oraciones de los justos son contestadas a favor de los demás (véase 2 Crónicas 30:18; Enós 1:9, 11, 16; Mosíah 27:14; Alma 6:6; 10:23; 3 Nefi 12:44).
- Seguimiento— ¿Buscamos maneras específicas de servir y luego hacer seguimiento con iniciativa, o usamos el viejo cliché, “Avísenos si podemos ayudarle en alguna manera”?. Ustedes pueden evaluar su propia alma profundamente y determinar cosas que necesitan hacer para ser buenos pastores para aquellos a quienes enseñan. Somos responsables de aprender nuestro deber para cumplir con nuestras mayordomías (véase Jacob 1:19; D. y C. 72:3; 107:99-100). Estemos ansiosamente comprometidos, no casualmente involucrados (see D&C 58:27-28)
3. Busquen hacer de la orientación familiar un acto de gozo para sí mismo y sus familias.
- Sean oportunos—Llamen y hagan citas a principios del mes. Esto demuestra que se preocupan.
- Anoten las fechas importantes—Recuerden los cumpleaños y días especiales en la vida de los miembros de la familia. Simples gestos y tratos pueden tener un maravilloso efecto.
- Reconozcan los logros—Averigüen sobre cualquier éxito o honores que cada miembro de la familia ha recibido y busquen alabar y animar a cada uno que fue honrado. Si se ha publicado, lleven el diario.
- Sepan sus preferencias—Aprendan de sus comidas favoritas, pasatiempos y cosas que les guste hacer, y luego sorpréndanlos con un regalo simple o relevancia.
- Sigan el Espíritu—Sobre todo, inviten al Espíritu a dirigirlos y cuando sea oportuno, bendigan a los miembros de la familia de acuerdo a sus necesidades.
- Usen la iniciativa—Usted y su compañero pueden divertirse hacienda su propia lista con cosas maravillosas y emocionantes para hacer.
Una Ilustración del Propósito de la Orientación Familiar
“La Visita”
Somos una Iglesia visitante. Hace varios años, se me ocurrió que la visita del Señor a América estableció el modelo y norma para los maestros orientadores, maestras visitantes, líderes del sacerdocio y sociedad de Socorro, misioneros y familias – todos los cuales usan las visitas para fortalecer a la Iglesia y extender el Reino de Dios. Como resultado, preparé un pequeño marcador para recordarnos a todos en el grupo de los sumos sacerdotes en el cual estaba sirviendo como líder de grupo, el elevar la barra de excelencia en nuestra orientación familiar. El marcador de libros mostraba el siguiente modelo practicado por el Salvador en Su extraordinaria visita a los antiguos Santos Americanos (todas las referencias provienen de Tercer Nefi):
- El Salvador dio testimonio—“He aquí, soy Jesucristo, el Hijo de Dios” (9:15).
- El Salvador enseñó solo los principios básicos del Evangelio—Véase 11:31-41; 17:20; 27:13-21; 15:1.
- El Salvador trajo presentes eternos a las personas—Paz, luz, amor, y vida (17:21-25).
- El Salvador nos dio una influencia que cambia nuestras vidas—“Las cosas antiguas han pasado, y todas las cosas se han vuelto nuevas. Por tanto, quisiera que fueseis perfectos así como yo, o como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. (12:47-48; 27:27).
- El Salvador nos enseñó quiénes somos — Los “hijos de Dios” (9:17); “hijos de vuestro Padre que está en los cielos…” (12:45); “los hijos de los profetas…los hijos del convenio” (20:25-26).
- El Salvador nos enseñó cómo ganar una plenitud de verdad – “Por tanto, id a vuestras casas, y meditad las cosas que os he dicho, y pedid al Padre en mi nombre que podáis entender; y preparad vuestras mentes para mañana, y vendré a vosotros otra vez.” (17:3).
- El Salvador nos enseñó como participar en el máximo cumplimiento del convenio del Padre con la casa de Israel—“Entonces los reuniré de las cuatro partes de la tierra; y entonces cumpliré el convenio que el Padre ha hecho con todo el pueblo de la casa de Israel”. (16:5).
- El Salvador nos enseñó cómo perseverar hasta el fin—“…prest[ad] atención a las palabras de estos doce” (12:1); el sacramento (18:1-14); “velar y orar siempre” (18:15); “orad al Padre en vuestras familias” (18, 21); “os reuniréis con frecuencia” (18:22); Alzad, pues, vuestra luz para que brille ante el mundo” (18:24); lean las escrituras (23:1, 5; 23:8-14); paguen diezmos (24:10).
Ninguna visita sería tan perfecta como la visita del Salvador a Sus Santos. Pero podemos esforzarnos para seguir Su modelo y mejorar día a día (Richard J. Allen)
Más Pensamientos sobre la Orientación Familiar
- “Los líderes de la Iglesia realizan grandes esfuerzos para asegurar que la orientación familiar del sacerdocio funcione. Aunque mucho de ello no es tan valorado, siempre se hace ese esfuerzo y siempre se hará. Los principios de ello nunca han cambiado, ni con la sociedad cambiante ni con las varias adiciones a los programas de la Iglesia. Sin ello, la Iglesia podría rápidamente dejar de ser la Iglesia. Y lo digo otra vez, aunque algunas actividades pueden ser más atractivas, ninguna es más importante” —Boyd K. Packer (“The Saints Securely Dwell,” Ensign, Jan. 1973, 88).
- “Como el Salvador nos declare: ‘os llamaré amigos, porque sois mis amigos’ [D&C 93:45.] Un amigo hace más que una visita obligatoria cada mes. Un amigo está más preocupado acerca de ayudar a las personas que obtener crédito. Un amigo se preocupa. Un amigo ama. Un amigo escucha. Un amigo extiende su mano” —Thomas S. Monson (“Orientación Familiar—un Servicio Divino”, Ensign, Nov. 1997, 46).
- Este artículo fue adaptado de Lo que necesitamos sabe y hacer, por Ed J. Pinegar y Richard J. Allen.
