Parábolas de Jesus

De MormonWiki

Los evangelios de la Biblia registran las parábolas de Jesús, en las que Cristo utilizaba historias alegóricas para enseñar lecciones evangélicas. A veces, los mensajes de Sus parábolas eran difíciles de entender para los oyentes. A menudo, Él llevaba a un lado a los apóstoles y analizaba detenidamente las historias para aumentar su comprensión, e incluso Él les decía que sólo los oyentes que recibían la ayuda del Espíritu estaban destinados a entender el significado de las historias.

Entonces acercándose los discípulos [al Salvador], le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? [Quisiera decir aquí que en esta pregunta, ‘les’… se refiere a la multitud.] Él respondiendo, les dijo [es decir, a los discípulos]: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos [es decir, los incrédulos] no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que (Mateo 13:10-12).
Ahora, pues, descubrimos que la razón precisa que dio este profeta [Isaías], por la cual no querían recibir al Mesías era porque no entendían o no querían entender; y viendo, no percibían, ‘porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane’ [Mateo 13:15]. Pero ¿qué les dijo a Sus discípulos? ‘Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron’ [Mateo 13:16–17]. [1]

Algunas parábolas son más complejas que otras y algunas tienen distintos niveles de significado. En la creación de alegorías, Jesús empleaba objetos comunes e indicios culturales - lámparas de aceite, semillas de mostaza, tradiciones de bodas, ovejas y vino, por ejemplo. Al tomarlas colectivamente y al mirar el material alegórico, se puede concluir que las verdades del Evangelio pueden ser entendidas en las circunstancias más humildes, adaptando los matices disponibles incluso en los entornos más sencillos.


La elección de Cristo de enseñar en parábolas no se limita a la Biblia. Cristo utilizó parábolas para enseñar a los pueblos del Libro de Mormón cuando los visitó en la antigua América después de Su resurrección. También enseñó a Sus profetas a través de revelaciones modernas registradas en Doctrina y Convenios, e incluso allí enseñó por medio de parábolas.


Contenido

Parábolas de la Biblia

Los estudiosos enumeran treinta y tres parábolas de la Biblia, ninguna de ellas aparece en el Evangelio de Juan. Son las siguientes:

  • Parábola de la red, Mateo 13:47-50
  • Parábola de los trabajadores en la viña, Mateo 20:1-16
  • Parábola del dracma perdido, Lucas 15:8-10
  • Parábola del siervo fiel, Lucas 12:35-48
  • Parábola del buen samaritano, Lucas 10:30-37
  • Parábola de la semilla que crecía en secreto, Marcos 4:26-29
  • Parábola de la oveja perdida, Mateo 18:12-14
  • Parábola de la semilla de mostaza, Mateo 13:31-32, Marcos 4:30-32, Lucas 13:18-19
  • Parábola de la perla, Mateo 13:45-46
  • Parábola del hijo pródigo, Lucas 15:11-32
  • Parábola del sembrador, Mateo 13:3-23, Marcos 4:1-20, Lucas 8:5-15
  • Parábola de la fiesta de bodas, Mateo 22:1-14, Lucas 14:16-24
  • Parábola del fariseo y el publicano, Lucas 18:9-14
  • Parábola de los talentos, Mateo 25:14–30, Lucas 19:11–27
  • Parábola de la higuera estéril, Mateo 24:32-36, Marco 13:28-32, Lucas 21:29-33
  • Parábola del amigo que viene a la media noche, Lucas 11:5-8
  • Parábola del Tesoro Escondido, Mateo 13:44
  • Parábola de la viuda inoportuna, Lucas 18:1-8
  • Parábola de la levadura, Mateo 13:33, Lucas 13:20-21
  • Parábola del patrón y el sirviente, Lucas 17:7-10
  • Parábola del rico tonto, Lucas 12:16-21
  • Parábola de Lázaro y el rico, Lucas 12:16-21
  • Parábola del trigo y la cizaña, Mateo 13:24-30
  • Parábola de las diez vírgenes, Mateo 25:1-13
  • Parábola de los dos deudores, Lucas 7:41-47
  • Parábolas de los dos hijos, Mateo 21:28-32
  • Parábola del juez injusto, Lucas 16:1–9
  • Parábola de los labradores malvados, Mateo 21:33-46, Marcos 12:1-12, Lucas 20:9-19
  • Parábola de los dos cimientos, Mateo 7:24-27
  • Parábola del siervo despiadado, Mateo 18:23-35
  • Parábola de la torre y la Guerra, Lucas 14:28-33
  • Parábola de la higuera estéril, Lucas 13:6-9
  • Parábola de la gran cena, Lucas 14:7-15

Algunos comentarios de los últimos días

En cuanto a la parábola de la semilla de mostaza, el profeta José Smith dijo:

“Podemos discernir claramente que se da esta figura [parábola] para representar a la Iglesia, tal cual ha de salir a luz en los últimos días”. El profeta hizo después una aplicación particular de la parábola. No sólo el grano de mostaza representaba al reino de los cielos, el Profeta también comparó el grano de mostaza con el Libro de Mormón: “Consideremos el Libro de Mormón que un hombre tomó y escondió en su campo, asegurándolo con su fe para que brotara en los últimos días o en el debido tiempo; veámoslo salir de la tierra, a la verdad, la más pequeña de todas las semillas, mas he aquí, echa ramas, sí, se reviste de frondosas ramas y majestad divina hasta que llega a ser, como el grano de mostaza, la mayor de todas las plantas…Ha brotado y salido de la tierra; y la justicia empieza a mirar desde los cielos y Dios está enviando Sus poderes, dones y ángeles para que aniden en sus ramas”. [2]


En cuanto a la parábola de la levadura:

El profeta José Smith vio un significado especial en la mención del Salvador de las tres medidas de alimento: “Esto se puede entender en el sentido de que la Iglesia de los Santos de los Últimos Días se ha elevado de un poco de levadura que se puso en tres testigos. ¡Miren cuán semejante eso es a la parábola! Está leudando rápidamente la masa y dentro de poco toda quedará leudada. [3]


Con respecto a la parábola del tesoro escondido y la Perla de Gran Precio:

He aquí, la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, vende todo lo que tiene y se recoge a un lugar para poder comprar una herencia, a fin de poder estar juntos y sobrellevar las aflicciones de los unos y los otros…Reparemos en los hombres que andan viajando en busca de lugares para Sión y sus estacas o los que quedaren. Estos, en cuanto hallan el lugar para Sión o la perla de gran precio, inmediatamente venden lo que tienen y la compran".[4]


En cuanto a la parábola de la red:

Refiriéndose a los pescadores en esta escena, el profeta José Smith dijo, "He aquí que los descendientes de José echan la red del Evangelio por toda la faz de la tierra, recogiendo de todas clases, a fin de guardar a los buenos en cestas preparadas para ese objeto, y los ángeles se encargarán de lo malo”.[5]


En cuanto a la parábola del trigo y la cizaña el profeta dijo:

“Aquí los hombres no pueden hallar razón posible para decir que se trata de una metáfora o que no da a entender lo que dice, porque en estas palabras Él ahora explica lo que previamente había hablado en parábolas; y según esta aclaración, el fin del mundo es la destrucción de los malvados; la siega y el fin del mundo aluden directamente no a la tierra, como muchos han supuesto, sino a la familia humana en los últimos días y a todo lo que precederá la venida del Hijo del Hombre y a la restauración de todas las cosas que se habló por boca de todos los santos profetas desde el principio del mundo; y los ángeles tomarán parte en esta gran obra, pues ellos son los segadores.


De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo’ [Mateo 13:40]; es decir, al salir los siervos de Dios para amonestar a las naciones, tanto a los sacerdotes como al pueblo, y en vista de que éstos endurecen sus corazones y rechazan la luz de la verdad, habiendo sido entregados estos primeros a los bofetones de Satanás, y habiéndose

ligado la ley y el testimonio… se quedan en la oscuridad y son entregados para el día del fuego; y así, atados por sus credos, aseguradas sus ligaduras por sus sacerdotes, están listos para el cumplimiento de estas palabras del Salvador: ‘Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes’ [Mateo 13:41–42].


Entendemos que la obra de juntar el trigo en alfolíes o graneros se efectuará mientras se esté atando y preparando la cizaña para el día en que será quemada; y que después de ese día, ‘los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga’ [6]


Parábolas en el Libro de Mormón

En 3 Nefi 11 encontramos un registro de la visita de Cristo a las Américas. Él repitió la parábola de los dos cimientos:

De cierto, de cierto os digo que ésta es mi doctrina; y los que edifican sobre esto, edifican sobre mi roca, y las puertas del infierno no prevalecerán en contra de ellos.
Y quienes declaren más o menos que esto, y lo establezcan como mi doctrina, tales proceden del mal, y no están fundados sobre mi roca; sino que edifican sobre un cimiento de arena, y las puertas del infierno estarán abiertas para recibirlos, cuando vengan las inundaciones y los azoten los vientos.
Por tanto, id a este pueblo, y declarad las palabras que he hablado, hasta los extremos de la tierra (véase 3 Nefi 11:39-41; también 3 Nefi 14:23-27; 3 Nefi 18:12-15).

En 3 Nefi 12, el Salvador dice:

De cierto, de cierto os digo que os doy a vosotros ser la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada la tierra? De allí en adelante la sal no servirá para nada sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
En verdad, en verdad os digo que os doy a vosotros ser la luz de este pueblo. Una ciudad que se asienta sobre una colina no se puede ocultar.
He aquí, ¿encienden los hombres una vela y la ponen debajo de un almud? No, sino en un candelero; y da luz a todos los que están en la casa;
Por lo tanto, así alumbre vuestra luz delante de este pueblo, de modo que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (3 Nefi 12:13-16).


Parábolas en Doctrina y Convenios

En Doctrina y Convenios, Sección 45, el Señor se refiere a la Parábola de las diez vírgenes:

Y en aquel día, cuando yo venga en mi gloria, se cumplirá la parábola que hablé acerca de las diez vírgenes.
Porque aquellos que son prudentes y han recibido la verdad, y han tomado al Santo Espíritu por guía, y no han sido engañados, de cierto os digo que éstos no serán talados ni echados al fuego, sino que aguantarán el día.
Y les será dada la tierra por herencia; y se multiplicarán y se harán fuertes, y sus hijos crecerán sin pecado hasta salvarse.
Porque el Señor estará en medio de ellos y su gloria estará sobre ellos, y él será su rey y su legislador (Doctrina y Convenios 45:56-59).


En la misma sección, el Señor explica la parábola de la higuera:

Y cuando la luz empiece a manifestarse, les será semejante a una parábola que os enseñaré:
Miráis y observáis la higuera, y la veis con vuestros ojos; y cuando empieza a retoñar y sus hojas todavía están tiernas, decís que el verano ya está próximo;
Así será en aquel día cuando vean todas estas cosas, entonces sabrán que la hora está cerca.
Y acontecerá que el que me teme estará esperando que llegue el gran día del Señor, sí, las señales de la venida del Hijo del Hombre.
Y verán señales y maravillas, porque se manifestarán arriba en los cielos y abajo en la tierra (Doctrina y Convenios 45:36-40).


En Doctrina y Convenios, Sección 86, el Señor explica la parábola del trigo y la cizaña:

De cierto, así dice el Señor a vosotros mis siervos, concerniente a la parábola del trigo y la cizaña:
He aquí, de cierto os digo, el campo era el mundo, y los apóstoles fueron los sembradores de la semilla;
Y al dormirse éstos, el gran perseguidor de la iglesia, el apóstata, la ramera, Babilonia, que hace que todas las naciones beban de su copa, en cuyos corazones reina el enemigo, sí, Satanás, se sienta para reinar; he aquí, éste siembra la cizaña; por tanto, la cizaña ahoga el trigo y hace huir a la iglesia al desierto.
Mas he aquí, en los postreros días, aun ahora mientras el Señor comienza a sacar a luz la palabra, y la hierba está brotando y todavía está tierna,
He aquí, de cierto os digo, los ángeles claman al Señor día y noche, y están preparados y esperando ser enviados a segar los campos;
Mas el Señor les dice: No arranquéis la cizaña mientras la hierba todavía está tierna (porque de cierto es débil vuestra fe), no sea que destruyáis también el trigo.
Dejad, pues, que crezcan juntos el trigo y la cizaña hasta que la cosecha esté enteramente madura; entonces primero recogeréis el trigo de entre la cizaña, y después de recoger el trigo, he aquí, la cizaña será atada en haces, y el campo quedará para ser quemado (Doctrina y Convenios 86:1-7).

En Doctrina y Convenios, Sección 88, el Salvador cuenta la parábola del señor que visita a cada sirvo a fin de glorificarles con Su presencia durante una hora:

Y así, todos recibieron la luz del semblante de su señor, cada hombre en su hora, en su tiempo y en su sazón,
Empezando por el primero, y así hasta el último; y desde el último hasta el primero; y desde el primero hasta el último;
Cada hombre en su propio orden hasta que se cumplió su hora, de acuerdo con lo que su señor le había mandado, para que su señor se glorificara en él, y él en su señor, a fin de que todos fuesen glorificados.
Por consiguiente, compararé todos estos reinos y sus habitantes a esta parábola, cada reino en su hora y en su tiempo y su sazón, de acuerdo con el decreto que Dios ha establecido (Doctrina y Convenios 88:58-61).

En Doctrina y Convenios, Sección 101: 43-62 [1], se encuentra la parábola del noble y los olivos. Cristo aconseja que Sus santos escuchen Su voz y, luego presten atención y obedezcan. La parábola es familiar en el sentido que se refiere a un noble con un viñedo. El noble emplea siervos, les ordena plantar olivos, construir una barrera alrededor de ellos, y luego construir un atalaya para mirar a los enemigos que pudieran poner en peligro la viña. Luego, el noble (el Señor) los deja por un tiempo. Los siervos hacen todo lo que su señor les mandó, con excepción de que no terminan la torre. Cuando discuten la orden del noble entre ellos, no ven una razón para construir una torre pues era una época de paz. El enemigo viene y destruye la viña, y el noble llama la atención a los siervos:

Y llegó de noche el enemigo, y derribó el cerco; y los siervos del noble se levantaron atemorizados y huyeron; y el enemigo destruyó sus obras y derribó los olivos.
Ahora, he aquí, el noble, el señor de la viña, visitó a sus siervos, y les dijo: ¡Cómo! ¿Qué ha causado este grave daño?
¿No os precisaba haber hecho lo que os mandé y —después de haber plantado la viña, construido el vallado alrededor y puesto guardas en los muros— haber edificado también la torre, colocado un atalaya en ella y vigilado mi viña para que el enemigo no os sobreviniese, en vez de quedaros dormidos?
He aquí, el atalaya de la torre habría visto al enemigo cuando todavía estaba lejos; y entonces habríais podido prepararos y evitar que el enemigo derribara el vallado, y salvar mi viña de la mano del destructor.
Y el señor de la viña dijo a uno de sus siervos: Ve y junta al resto de mis siervos, y toma toda la fuerza de mi casa, mis guerreros, mis jóvenes y también los de edad madura entre todos mis siervos, los cuales constituyen la fuerza de mi casa, salvo los que he indicado que permanezcan,
E id luego a la tierra de mi viña y redimid mi viña, porque es mía; la he comprado con dinero (Doctrina y Convenios 101:52-56).

Guardar los mandamientos del Señor protege plenamente a todos los que lo siguen. Aumenta el discernimiento y podemos "ver" al enemigo.


También en la Sección 101 de Doctrina y Convenios, el Señor dice:

Ahora, ¿a qué compararé a los hijos de Sión? Los compararé a la parábola de la mujer y el juez injusto —porque los hombres deben orar siempre y no desmayar…
Así compararé a los hijos de Sión.
Insistan a los pies del juez;
Y si éste no les hace caso, insistan a los pies del gobernador;
Y si el gobernador no les hace caso, insistan a los pies del presidente;
Y si el presidente no les hace caso, entonces el Señor se levantará y saldrá de su morada oculta, y en su furor afligirá a la nación;
Y en su ardiente indignación y furiosa ira talará, en su tiempo, a los inicuos, infieles e injustos mayordomos, y les señalará su porción entre los hipócritas y los incrédulos (Doctrina y Convenios 101:81, 85-90 ).

Una vez más, en la Sección 101, el Señor se refiere a la parábola del trigo y la cizaña:

Por tanto, he de juntar a los de mi pueblo, de acuerdo con la parábola del trigo y la cizaña, a fin de que se guarde el trigo en los graneros para poseer la vida eterna, y ellos sean coronados de gloria celestial, cuando yo venga en el reino de mi Padre para recompensar a cada hombre conforme a sus obras;
En tanto que la cizaña será atada en manojos, y sus fajas serán fuertes, para ser quemada con fuego inextinguible (Doctrina y Convenios 101:65-66).


En Doctrina y Convenios, Sección 103, dice:

De cierto, de cierto os digo que mi siervo José Smith, hijo, es el hombre a quien comparé con el siervo al cual el Señor de la viña habló en la parábola que os he referido.
Por consiguiente, diga mi siervo José Smith, hijo, a la fuerza de mi casa, a mis jóvenes y a los de edad madura: Congregaos en la tierra de Sión, en la tierra que he comprado con dinero que se me ha consagrado (Doctrina y Convenios 103:21, 22).

Error en la cita: Existen etiquetas <ref>, pero no se encontró una etiqueta <references/>
Herramientas personales
Otros idiomas