Primeros Principios y Ordenanzas del Mormonismo

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Los Primeros Principios y Ordenanzas del Evangelio

Los Artículos de Fe son una compilación efectiva de las creencias del Mormonismo.

El 4to Articulo de Fe declara “Creemos que los primero principios y ordenanzas del Evangelio son: primero, Fe en el Señor Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de los pecados; cuarto, Imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo.”(José Smith)

Fe en el Señor Jesucristo

El primer principio del Evangelio en el Mormonismo es la Fe. Cuando nosotros hablamos de la Fe, no nos referimos al sentido común de la palabra. Comúnmente se habla de la Fe en principio, en personas, o en objetos, pero cuando lo aplicamos al Evangelio Restaurado, nos referimos a Fe en Dios, y el Señor Jesucristo.

¿Que es exactamente la fe en Dios? Fe en Dios es más que una creencia en El. Para obtener Fe en Dios, se requiere confiar en El, y estar dispuesto a actuar en nuestras vidas de acuerdo con esa fe. Se ha dicho que la fe es un principio de acción y de poder.

La fe se despierta cuando una persona lee o escucha la palabra de Dios. En El Libro de Mormón podemos leer que tener fe es tener “esperanza en cosas que no se ven, y que son verdaderas” (Alma 32:21). El apóstol Pablo explico similarmente en La Biblia“Es,pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Los hijos de Dios tienen necesidad de vivir por fe, el velo todavía no nos permite un conocimiento perfecto de lo que no podemos comprobar con nuestros sentidos físicos.

En las escrituras enseñan que fe es un principio de acción y poder. La fe no es solo una creencia, pero es un principio que requiere obras buenas. El tener fe no quiere decir que se acepte un precepto o una enseñanza mentalmente, pero es necesario Cuando el comportamiento de la persona no concuerda con sus creencias demuestra una falta de fe. Jesucristo dijo, “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). La dignidad aumenta la fe, mientras el pecado y la inmundicia lo disminuyen. Al quebrantar los mandamientos de Dios, no solo nos hace perder la compañía del Espíritu de Dios, pero también nos hace perder la fe. Esta ocurrencia nos lleva al segundo principio del Evangelio; arrepentimiento

Arrepentimiento

Dios el Padre y su hijo Jesucristo quieren que sus hijos sean felices. El pecado, o cualquier transgresión, hunde la felicidad, como se enseña en El Libro de Mormón “la maldad nunca fue felicidad” (Alma 41:10). Gracias a la Expiación de Jesucristo, Dios el Padre proveo un medio por el cual todos pueden arrepentirse y ser perdonados por sus errores. A veces, el arrepentimiento requiere mucha fuerza y voluntad, oración, y un deseo sincero de guardar los mandamientos de Dios.


En el Mormónismo, hay unos pasos que nos ayudan a arrepentirse de la debida forma.

  • El primero es reconocer que hemos errado, sin este paso esencial no podemos proceder. El Señor reconoce nuestra debilidad y se agrada cuando la persona reconoce sus pecados y esta dispuesto a cambiar.
  • El segundo es sentir pesar por el pecado cometido. Se debe de sentir algún sentimiento de dolor espiritual, y el deseo de deshacerse del pecado. Las escrituras nos enseñan “… Todos los que se humillen ante Dios, y deseen bautizarse, y vengan con corazones quebrantados y con espíritus contritos, y… se han arrepentido verdaderamente de todos sus pecados…serán recibidos en su iglesia por el bautismo (DyC 20:37).
  • El cuarto es confesar y abandonar el pecado. Confesar el pecado es un paso muy importante. El Señor le reveló al profeta mormón José Smith: “Por esto sabréis si un hombre se arrepiente de sus pecados: He aquí, lo confesará y los abandonará” ( Doctrina y Convenios 61:2). Confesar y abandonar los malos hábitos, demuestra nuestra humilde intención.
  • El quinto paso es restituir el daño que se ha hecho. Se debe de tratar de arreglar cualquier mal que la persona ha causado. Si se dijo una mentira, se debería de dar a conocer la verdad. Al tener un arrepentimiento sincero, Dios olvidara el pecado en el juicio (Ezequiel 33:15-16)

El último paso es perdonar a los demás. El Señor no perdonara al pecador al menos que perdone a sus hermanos. Jesucristo siendo el ejemplo perfecto, a pesar de sufrir dolor a causa de la maldad de sus captores, rogó al Padre que perdonara a los que lo habían crucificado. Aunque el arrepentimiento a veces requiere sacrificio y a veces dolor, ayuda a dejar la carga del pesar y la culpa. Al poder sobrepasar las tentaciones y olvidar el pecado, nos trae al próximo principio salvador del evangelio, el bautismo.

Bautismo

El bautismo es la promesa más importante que un miembro de la iglesia Mormona puede hacer con Dios. Solo después de haberse arrepentido sinceramente y de haber abandonado pecados pasados puede la persona recibir un bautismo. El bautismo es un convenio o promesa que se hace con Dios, la persona promete volverá su vida anterior. También se promete que se guardaran los mandamientos, las leyes y estatutos del señor, y que esa persona trabajara para edificar el reino de Dios en la tierra el resto de sus días. Al hacer esta promesa, Dios también promete un galardón, vivir con el en el reino celestial por todas las eternidades con un gozo completo. Este acuerdo entre Dios y la persona hace en el momento en el cual la persona es sumergida en el agua, representando la muerte y resurrección de Jesucristo, y también la muerte del pecado, y el renacimiento de una persona pura. Jesucristo le explico esto mismo a Nicodemo cuando dijo, “De cierto, de cierto os digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3).El bautismo se lleva acabo en dos partes, la segunda es el don del Espíritu Santo.

El Don del Espíritu Santo

El don del Espíritu Santo, también se conoce como el bautismo por fuego. La influencia del Espíritu Santo puede tocar cualquier persona no importando la religión o la creencia. Pero hay una diferencia entre sintiendo el Espíritu Santo y recibiendo el Don del Espíritu Santo. El propósito del Espíritu Santo es influir, testificar, consolar, e identificar la verdad. Pero tener el Don del Espíritu Santo está reservado únicamente para los que han recibido un bautismo de la debida forma y por alguien que tenga la autoridad de Dios que se llama el sacerdocio. Con tal la persona con este don guarde los mandamientos, la persona recibe la compañía constante del Espíritu Santo. En el Mormonismo el don se da por la imposición de manos como se explica en el Nuevo Testamento (Hechos 8:17-18). Pocos días después de haberse bautizado, se efectúa esta ordenanza. Una persona con la autoridad del sacerdocio, pone las manos sobre la persona recién bautizada, y después de llamarlos por su nombre los confirma miembros de la iglesia, y dice “recibe el Espíritu Santo”. Un precepto importante en el Mormonismo es que cualquier persona que implemente los principios del Evangelio, persevere hasta el fin. Solo así se cumplen las promesas hechas entre Dios y el hombre, “Yo el Señor estoy obligado cuando hacéis lo que os digo; mas cuando no hacéis lo que os digo, ninguna promesa tenéis” (DyC 82:10).

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