Programa de Bienestar de la Iglesia
De MormonWiki
El Presidente Marion G. Romney dijo: “Bienestar no es un programa de la Iglesia; es la esencia de la Iglesia” (citado por Vaughn J. Featherstone, “Now Abideth Faith, Hope, and Charity”, Ensign, July 1973, p.35).
Poco tiempo después de que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se organizara, se dio un mandamiento de cuidar del pobre:
- Y ahora, doy a la iglesia en estas partes el mandamiento de nombrar a ciertos hombres de entre ellos, y éstos deberán ser nombrados por la voz de la iglesia; y atenderán a los pobres y a los necesitados, y les suministrarán auxilio a fin de que no sufran; y los enviarán al lugar que les he mandado; (D. y C. 38:34-35).
Desde entonces, la Iglesia y sus miembros han dado lo mejor de sí para seguir el ejemplo de caridad del Salvador ayudando a aquellos necesitados. En 1935, durante los duros años de la Gran Depresión el Programa de Bienestar se instituyó como un programa mundial.
La Iglesia lleva a cabo numerosos programas que se encuentran bajo la categoría global conocida como el Programa de Bienestar. Uno de estos programas son las ofrendas de ayuno. Se les pide a los miembros de la Iglesia que cada mes se priven de comer y beber por dos comidas. Luego se les pide donar a la Iglesia el dinero que hubieran gastado en esas comidas. Este dinero se da primero para ayudar a cualquier persona con necesidades en el barrio, y los fondos excedentes se envían a otras áreas donde haya personas necesitadas.
Los Servicios Familiares SUD también son parte del Programa de Bienestar. Aunque los Servicios Familiares SUD es una sociedad separada, los obispos (quienes velan por las necesidades locales de bienestar y su distribución) dan la referencia de miembros de la Iglesia que tengan necesidad de su ayuda. Los Servicios Familiares SUD proveen servicios de adopción, consejería para padres solteros, la colocación de niños en hogares adoptivos, y terapia y consejería para las familias o personas que estén experimentando otros problemas.
Otra parte del programa de bienestar es el Almacén del Obispo. El Almacén del Obispo es un lugar donde se guardan bienes para ser distribuidos a aquellos en necesidad. Está lleno de alimentos y otros artículos del hogar como jabón, alimentos y ropa, algunos de los cuales son producidos por la Iglesia. Cuando una familia o persona está pasando por un tiempo difícil, ellos pueden ir a su obispo y él les ayudará a decidir lo que necesitan.
La Iglesia también provee programas de empleo. La Iglesia ha establecido centros en todo el mundo donde las personas pueden ir y recibir ayuda para encontrar un trabajo o aprender habilidades que se puedan comercializar. La Iglesia también administra un programa conocido como el Fondo Perpetuo para la Educación. A través de este programa, las personas pueden solicitar ayuda de la Iglesia para pagar su educación. Después de que han terminado su educación se les pide que devuelvan el dinero que usaron para que se pueda ayudar a otros. Cualquier persona también puede donar a este fondo.
Los Servicios Humanitarios también son una extensión del Programa de Bienestar. Los Servicios Humanitarios proveen ayuda a aquellos que pasan necesidades debido a desastres o pobreza. Ellos proporcionan alimentos, agua, vacunas, ropa, y artículos escolares. También se pueden efectuar donaciones a esta área del Programa de Bienestar a través del Fondo de Ayuda Humanitaria. Se anima a los miembros de la Iglesia a ayudar en este esfuerzo preparando juegos de artículos en estuches. Estos estuches se dividen en categorías como higiene, escolaridad y estuches de artículos para bebés.
El reinante principio del trabajo
La Primera Presidencia dijo en 1936: “Nuestro propósito primordial fue establecer, hasta donde fuera posible, un sistema con el cual se erradicara la maldición de la ociosidad, se abolieran el flagelo de la limosna, y se establecieran una vez más la independencia, la industria, la frugalidad, y el auto respeto entre nuestra gente…. El trabajo debe tener nuevamente su trono como el principio regulador de las vidas de nuestros miembros de la Iglesia”. (Informe de la Conferencia General, Octubre de 1936, p. 3).
“Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra…” (Génesis 3:19). Este mandamiento, dado a Adán, se aplica a todos los hombres. El plan de Bienestar de la Iglesia proporciona un “medio”, no una “limosna”, ya que se ofrece a los hombres y mujeres ayuda en maneras que contribuyan a su capacidad a largo plazo de convertirse en personas tan auto-suficientes como sea posible, y por medio de maneras que les permitan mantener su auto-respeto y convicción en su propia capacidad individual.