Progresión eterna
De MormonWiki
La progresión eterna es una frase común entre los Santos de los Últimos Días que se refiere a la idea de que no hay límite para nuestro potencial. En otras palabras, si obedecemos a Dios y recibimos todas las bendiciones que Él tiene para nosotros, aumentaremos en felicidad y gloria para siempre, al igual que Él. Los mormones llaman a este estado de felicidad: Exaltación.
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Hijos de un Dios infinito
Como hijos literales de Dios, hemos heredado algunos de Sus atributos divinos. Heredamos inteligencia. Heredamos la capacidad de ser buenos, de ser nobles y de ser felices, si así lo decidimos. No hay límite para lo que Dios quiere darnos, y, por lo tanto, no hay límite para nuestro potencial después de la muerte.
Prepárense hoy
Esta idea de potencial infinito es una gran motivación para los Santos de los Últimos Días. José Smith escribió en Doctrina y Convenios que "Cualquier principio de inteligencia que logremos en esta vida se levantará con nosotros en la resurrección; y si en esta vida una persona adquiere más conocimiento e inteligencia que otra, por medio de su diligencia y obediencia, hasta ese grado le llevará la ventaja en el mundo venidero" (Doctrina y Convenios 130:18-19). La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, informalmente conocida como la Iglesia Mormona, siempre ha fomentado la educación. Sin embargo, "los principios de inteligencia" son algo más que educación - incluyen la bondad, la amabilidad, la gratitud, la honestidad y todos los otros buenos y gloriosos principios. José Smith y cada profeta han sido firmes partidarios de ese tipo de cosas. Por ejemplo, el Presidente Gordon B. Hinckley enseñó en Standing for Something:
- "Seguramente no es coincidencia ni casualidad que cinco de los Diez Mandamientos aborden esencialmente la honestidad en su sentido más amplio. "No matarás" (Éxodo 20:13). Es un acto de falta de honradez y traición tomar la vida de otro. "No robarás" (Éxodo 20:15). El robar es obviamente un acto de deshonestidad. Abarca toda la amplia gama de robo desde copiar y plagiar hasta mentir, engañar y tomar para sí mismo lo que pertenece a otro. Es reprensible, inexcusable, y una violación a la norma de conducta que se encuentra en la base de la civilización"[1].
Obviamente, no todos los mormones mantienen esos valores a la perfección pero una cantidad considerable hace que la Iglesia sea ejemplar.
Progenie eterna
La progresión eterna también hace referencia al principio de progenie eterna. [2] Esto significa que aquellos que son fieles, están casados y sellados en un [[Templos Mormones|templo mormón], y guardan los convenios o promesas que hacen allí, podrán tener hijos espirituales en la resurrección y criarlos como nuestro Padre nos cría. Esta es la mayor bendición que Dios ofrece a Sus hijos. Cuando Él promete que todo lo que tiene puede ser nuestro al estar exaltados, no deja nada fuera. El poder de crear, incluso en un sentido familiar, puede ser parte de la herencia celestial de la humanidad.
Un resumen del Plan de Progresión Eterna
En la vida premortal llegamos a ser los hijos de Dios el Eterno Padre. El plan del Padre Celestial fue presentado y lo aceptamos, bajo el liderazgo de Jesucristo, el Hijo del Altísimo. Todos los que tenemos la oportunidad de vivir en esta tierra fuimos valientes en el estado premortal y se nos envió a la tierra como mortales para trabajar por nuestra salvación mediante el plan del evangelio. La vida terrenal es una prueba (véase Abraham 3:25). Se nos dio poder capacitador mediante la gracia de Dios. El sacrificio expiatorio de Jesucristo fue el centro del plan de felicidad y el eje central del evangelio de Jesucristo. Su Expiación hace posible no sólo el perdón de nuestros pecados si nos arrepentimos, sino también proporciona la inmortalidad y la vida eterna. La vida eterna se da a aquellos que califican al realizar convenios y ordenanzas sagrados y al permanecer leales y fieles a ellos. Podemos gozar de las bendiciones de la exaltación.
Las Escrituras nos enseñan
• Romanos 8:16— Porque el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.
- El conocimiento de que somos los hijos de Dios el Eterno Padre debe darnos una autoimagen magnífica y una incrementada auto-estima. Somos creados a Su imagen y tenemos el potencial de llegar a ser como Él si somos fieles a nuestros convenios.
• Alma 13:3— Y ésta es la manera conforme a la cual fueron ordenados, habiendo sido llamados y preparados desde la fundación del mundo de acuerdo con la presciencia de Dios, por causa de su fe excepcional y buenas obras, habiéndoseles concedido primeramente escoger el bien o el mal; por lo que, habiendo escogido el bien y ejercido una fe sumamente grande, son llamados con un santo llamamiento, sí, con ese santo llamamiento que, con una redención preparatoria y de conformidad con ella, se dispuso para tales seres.
- Nosotros no solo aceptamos el plan de salvación en nuestro estado pre-mortal sino que también probamos nuestra dignidad mediante nuestra obediencia y lealtad. Así llegamos a ser preordinados para realizar deberes y servicios bajo convenio sobre la tierra.
• Abraham 3:25-26— y con esto los probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare; y a los que guarden su primer estado les será añadido; y aquellos que no guarden su primer estado no tendrán gloria en el mismo reino con los que guarden su primer estado; y a quienes guarden su segundo estado, les será aumentada gloria sobre su cabeza para siempre jamás.
- Guardamos nuestro primer estado y ahora estamos aquí sobre la tierra para ser probados y para demostrarnos a nosotros mismos que somos dignos de regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial. Este es el tiempo de prepararnos para reunirnos con Dios (Véase Alma 34:32). Tenemos la bendición del albedrío que Dios nos dio para que pudiéramos escoger por nosotros mismos–liberta y vida eterna o cautividad y muerte (véase 2 Nefi 2:27)
• 2 Nefi 28:30— Pues he aquí, así dice el Señor Dios: Daré a los hijos de los hombres línea por línea, precepto por precepto, un poco aquí y un poco allí; y benditos son aquellos que escuchan mis preceptos y prestan atención a mis consejos, porque aprenderán sabiduría; pues a quien reciba, le daré más; y a los que digan: Tenemos bastante, les será quitado aun lo que tuvieren.
- Aquí en la tierra crecemos paso a paso–línea sobre línea y precepto sobre precepto. Cuando recibimos y prestamos oído al consejo y mandamientos, siendo obedientes, el Señor nos da más. Crecemos y nos asemejamos a Él.
• Doctrina y Convenios 81:6— Y si eres fiel hasta el fin, recibirás una corona de inmortalidad, así como la vida eterna en las mansiones que he preparado en la casa de mi Padre.
- Las bendiciones de la resurrección y la oportunidad de la vida eternal vienen como resultado de la Expiación de Jesucristo (véase 2 Nefi 9:10-13). Las bendiciones de seguir a Cristo y guardar los mandamientos son más allá de toda comprensión (ver Doctrina y Convenios 76:114). Con seguridad la recompensa que el Señor ha preparado para nosotros debe ayudarnos en nuestro deseo y esfuerzo en volvernos como Él.
• Doctrina y Convenios 76:69— Son hombres justos hechos perfectos mediante Jesús, el mediador del nuevo convenio, que obró esta perfecta expiación derramando su propia sangre.
- A medida que buscamos la perfección y nos esforzamos en ser como Cristo, nos llenamos de caridad (véase Moroni 7:48). Podemos vivir por fe con el objeto de llegar a ser “sólo” hombres y mujeres (véase Gálatas 3:11). Luego a través de la gracia de Dios (el poder capacitador) podemos ser exaltados después de hacer cuanto podamos (véase 2 Nefi 25:23).
Citas de profetas modernos
Es mucho más fácil creer en la progresión eterna que practicar un mejoramiento diario. Asimismo, es fácil asentir la necesidad de humildad, pero es difícil recibir consejo correctivo humildemente. Las doctrinas duras tratadas en este capítulo son más claves para el crecimiento personal. Esta escritura bien podría ser su lema: “El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma, pero el que escucha la reprensión adquiere entendimiento. (Proverbios 15:32).
- (Neal A. Maxwell, All These Things Shall Give Thee Experience [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1979], 71.)
El discipulado no necesita ser agotador. El evangelio nos sugiere máxima perfección, pero la progresión eterna descansa en el asumir gradual pero regularmente una mejora en nuestras vidas. En la ciudad de Enoc la casi perfección de este pueblo ocurrió “en el correr del tiempo” en muchos, muchos años. Este es también el caso con nosotros.
- (Neal A. Maxwell, Deposition of a Disciple [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1976], 70.)
La Iglesia es la más grande maestra y edificadora de valores. Sus preceptos están diseñados para dirigir hombres y mujeres en el camino de la inmortalidad y la vida eterna, para hacer sus vidas más completas, más ricas y felices mientras se mueven en este valle de lágrimas, y para prepararlos para las bellezas y maravillas de lo que espera más adelante. Mantengan la fe con la Iglesia. Es verdadera. Es divina.
- (Gordon B. Hinckley, Teachings of Gordon B. Hinckley [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1997], 116.)
El gozo y la oportunidad de llegar a ser lo que se planificó que fuéramos—de acuerdo a nuestro potencial divino—es la esencia de vida. Podemos llegar a ser como nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador. El plan se ha dado, la Expiación se ha realizado, y depende de nosotros escoger. La única manera en que podemos realmente crecer es haciendo elecciones que conduzcan a la vida eterna. Somos responsables y confiables por nuestras acciones. Dios está lleno de justicia y misericordia. Él busca nuestra felicidad—nuestra inmortalidad y vida eterna. Si fallamos, es porque hemos quebrantado los mandamientos y no hemos practicado el principio que salva vidas del arrepentimiento. Podemos gozar de las bendiciones de la exaltación y llegar a ser perfectos—simplemente por arrepentirnos perfectamente. Esto traerá gozo a nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador (véase Doctrina y Convenios 18:13).
- Partes de este artículo han sido adaptadas de “Lo que necesitamos saber y hacer”, de Ed Pinegar y Richard J. Allen.
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