Recogimiento de Israel

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El recogimiento de Israel es el recogimiento espiritual y físico de toda la Casa de Israel, es decir, las doce tribus de Israel en los últimos días.

El décimo Artículo de Fe de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días dice:

Creemos en la congregación literal del pueblo de Israel y en la restauración de las Diez Tribus; que Sión (la Nueva Jerusalén) será edificada sobre el continente americano; que Cristo reinará personalmente sobre la tierra, y que la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca.

La congregación física comprende la congregación literal de los judíos a Palestina, el retorno de las “Diez Tribus Perdidas” de su dominio desconocido en el norte (ver 2 Esdras 13:40-45), y la congregación de los “Santos” a la Nueva Jerusalén, concentrados en el Condado de Jackson, Misuri. La congregación espiritual de Israel es la difusión del Evangelio de Cristo. Aquellos que aceptan al Salvador se convierten en Sus hijos. A los fieles también se les llama los hijos de Abraham, Isaac, y Jacob (quien fue Israel). Algunos son descendientes literales; otros son incluidos como tales debido a su fidelidad.

Efraín y Manasés y el Recogimiento de Israel

Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se esfuerzan por recibir su bendición patriarcal, bendiciones basadas en la revelación otorgadas por medio de la autoridad del sacerdocio por imposición de manos. A través de estas bendiciones, Los Santos de los Últimos Días aprenden de su linaje de las tribus de Israel. Todas las tribus han sido representadas, pero los Santos de los Últimos Días descienden mayormente de los hijos de José---Efraín y Manasés.

A los descendientes de estos dos hijos de José se les dio una comisión divina por medio de Moisés. El dijo que sus “astas son como las astas de los unicornios [bueyes salvajes]: con ellos él [José] acorneará a los pueblos juntos hasta los fines de la tierra; ellos son los diez millares de Efraín y ellos son los millares de Manasés”. (Deuteronomio 33:17).


En esta profecía vemos a los descendientes de José de los últimos días desarrollando diligentemente el trabajo de juntar al disperso Israel o “unirlos”. El patriarca Jacob, o el mismo Israel, visionó este trabajo cuando bendecía a los dos hijos de José:”Por cuanto tú serás una luz para mi pueblo, para guiarlos en los días de su cautiverio, de su servidumbre; y para traerles salvación, cuando estén todos juntos sumidos en el pecado” (TJS, Gen. 48:11, apéndice de la Biblia). A su debido tiempo, otras tribus vienen “A los hijos de Efraín … y serán coronados de gloria, aun en Sión, por las manos de los siervos del Señor, aun [por] los hijos de Efraín” (Doctrina y Convenios 133:30, 32).

Así, el recogimiento literal de los judíos a Palestina se vio grandemente facilitado por los países de Europa y América, identificados como descendientes de Efraín. Y el recogimiento espiritual de los pueblos de la tierra se verá facilitado por los miembros de la Iglesia, quienes en su mayoría descienden de José.

Y Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí. (Isaías 49:23). Véase también (2 Nefi 10:9; 2 Nefi 6:7; 1 Nefi 21:23.)

El Recogimiento Físico de Israel

El recogimiento físico del Israel significa que los Israelitas serán “reunidos en las tierras de su herencia, y serán establecidos en todas sus tierras de promisión” (2Nefi 9:2). Las tribus de Efraín y Manasés serán juntados en la tierra de América. La tribu de Judá retornará a la ciudad de Jerusalén y las áreas circundantes. Las diez tribus que ahora se encuentran escondidas del mundo recibirán sus bendiciones prometidas con la tribu de Efraín. (Véase Doctrina y Convenios 133:26-35).

El presidente Joseph F. Smith ha hablado de estos dos lugares de recogimiento de la siguiente manera: “Jerusalén antigua, después de que los judíos hayan sido limpiados y santificados de todos sus pecados, se convertirán en una ciudad santa en donde morará el Señor y desde donde el enviará su palabra a todo pueblo. De igual manera, en este continente, la ciudad de Sión, la Nueva Jerusalén será construida, y desde ella también se enviará la ley de Dios. No habrá conflictos, por cuanto cada ciudad será un centro para el Redentor del mundo, y El enviará sus proclamaciones desde cada una de ellas según sea la ocasión. Jerusalén será el lugar de recogimiento para Judá y sus similares de la casa de Israel, y Si+on será el lugar de recogimiento de Efraín y sus fieles, sobre cuyas cabezas serán conferidas “las más ricas bendiciones”. (Improvement Era-revista en inglés, vol. 22 [1919], págs. 815-16.)

A Palestina:

  • Una y otra vez los profetas del Señor han advertido a la casa de Israel lo que acontecería si ellos transgrediesen las leyes del Señor. Moisés profetizó, “Y el Señor te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo.” (Deuteronomio 28:64).
  • ”Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.” (Isaías 11:12).
  • ”Y Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras a donde las eché.” (Jeremías 23:3).
  • El Señor ha declarado: “Os doy una señal… que recogeré a mi pueblo de su larga dispersión, oh casa de Israel, y estableceré otra vez entre ellos mi Sión” (3 Nefi 21:1).
  • ”Judá debe retornar, Jerusalén debe ser reconstruida, y el templo, y agua debe brotar de debajo del templo, y las aguas del Mar Muerto serán restauradas. Tomará algún tiempo reconstruir las murallas de la ciudad y el templo, etc., y todo esto debe ocurrir antes de que el Hijo del Hombre haga su aparición” (José Smith, Documentary History of the Church, vol. 5, p. 337).
  • ”En 1841 La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días envió un apóstol, el élder Orson Hyde, a la Tierra Santa para dedicar la tierra para el retorno del pueblo Judío. Parte de esta oración dedicatoria es como sigue:
[I] Dedico y consagro esta tierra ante Ti, para el recogimiento de los remanentes esparcidos de Judá, de acuerdo con las predicciones de los santos profetas. … Inclínalos a recogerse en esta tierra de acuerdo a Tu palabra. Permíteles venir como nubes y como palomas a sus ventanas. Permite que los grandes barcos de las naciones los traigan desde islas distantes, y permite que los reyes sean sus hayos, y que las reinas con dedicación maternal limpien sus lágrimas de tristeza de sus ojos. (DHC, vol.4, pp. 456-57.)
Cuando el élder Hyde ofreció esa oración dedicatoria, había menos de 5,000 judíos en toda Palestina. Hoy existen más de 5,000,000 de personas en Israel, y han inmigrado de los cuatro extremos de la tierra.

Al Condado de Jackson:

  • Y se llamará la “Nueva Jerusalén”, una tierra de paz, una ciudad de refugio, un lugar de seguridad para los santos del Dios Altísimo;
Y la Gloria del Señor estará allí, y el terror del Señor también estará allí, de tal manera que los inicuos no llegarán a ella, y se llamará Sion.
Y acontecerá entre los inicuos, que todo hombre que no tome la espada contra su prójimo tendrá que huir a Sión para hallar seguridad.
Y se recogerán en ella de todas las naciones debajo del cielo; y será el único pueblo que no estará en guerra el uno contra el otro.
Y se dirá entre los inicuos: No subamos a combatir contra Sión, porque sus habitantes son terribles; por tanto, no podemos prevalecer.
Y acontecerá que los justos serán recogidos de entre todas las naciones, y vendrán a Sión entonando canciones de gozo sempiterno. (Doctrina y Convenios 45:66-71)
  • ”Cuando José [Smith] reveló por primera vez el lugar en donde debían congregarse los Santos, una mujer en Canadá preguntó si pensábamos que el Condado de Jackson sería lo suficientemente grande para juntar a toda la gente. … Responderé la pregunta. … Sión, eventualmente se extenderá, por toda esta tierra. No habrá módulo o esquina sobre la tierra que pueda exceder a Sión. Todo será Sion. Vamos a albergar a tantos como podamos, bendíganlos, denles sus donativos, etc., predíquenles la verdad, pongan los principios de vida eterna frente a ellos, informen a sus mentes todo el poder que podemos ejercer, y guíenlos por el sendero de la verdad y la rectitud.” (en Journal of Discourses, 9:138).
  • De cierto os digo a todos: Levantaos y brillad, para que vuestra luz sea un estandarte a las naciones;
A fin de que el recogimiento en la tierra de Sión y sus estacas sea para defensa y para refugio contra la tempestad y contra la ira, cuando sea derramada sin mezcla sobre toda la tierra. (Doctrina y Convenios 115:5,6)

(Refiriéndose a las “Diez Tribus Perdidas”):

Y los que estén en los países del norte serán recordados ante el Señor, y sus profetas oirán su voz, y no se contendrán por más tiempo; y herirán las peñas, y el hielo fluirá ante su presencia.
Y se levantará una calzada en medio del gran mar.
Sus enemigos llegarán a serles por presa.
Y en los yermos desolados, brotarán pozos de aguas vivas; y la tierra reseca no volverá a tener sed.
Y traerán sus ricos tesoros a los hijos de Efraín, mis siervos.
Y los confines de los collados eternos temblarán ante su presencia.
Y allí se postrarán, y serán coronados de gloria, sí, en Sión, por la mano de los siervos del Señor, los hijos de Efraín. (Doctrina y Convenios 133:26-32).

El Recogimiento Espiritual de Israel

Nuestro recogimiento actual es principalmente espiritual, no geográfico. Cristo declaró que en los últimos días El “establecería [Su] iglesia,” “Establecería [Su] pueblo”, y “establecería… entre ellos [Su] Sión” (3 Nefi 21:22; 3 Nefi 20:21; 3 Nefi 21:1). Mientras establece Su Iglesia en nuestros días, a la gente se le puede enseñar el evangelio y se le “puede traer al conocimiento del Señor su Dios” (3 Nefi 20:13) sin salir de sus casas. En contraste a los pronunciamientos durante los primeros días de la Iglesia restaurada, nuestros líderes han decretado que ahora la congregación debería llevarse a cabo dentro de cada tierra y dentro de cada lengua. Nuestra necesidad de estar físicamente cerca de grandes cantidades de Santos es menor que lo que era hace un siglo ya que las revistas de la Iglesia y las transmisiones satelitales crean un puente de distancia y tiempo, creando una sensación de unidad en toda la Iglesia. Todos tienen acceso a las mismas llaves, ordenanzas, doctrina, y dones espirituales (Douglas L. Callister, “Principios del Libro de Mormón: El recogimiento de los fieles del Señor”, Ensign-revista SUD en inglés, octubre 2004, 58-59.
El Señor dijo a los Santos de los Últimos Días, “Y sois llamados para efectuar el recogimiento de mis escogidos; porque éstos escuchan mi voz y no endurecen su corazón. (Doctrina y Convenios 29:7). Obviamente, es de primera importancia su receptividad a Dios y sus enseñanzas.
En 1836 Moisés se apareció al Profeta José Smith en el Templo de Kirtland para restaurar las llaves para el “recogimiento de Israel de las cuatro partes de la tierra, y la guía de las diez tribus desde la tierra del note” (Doctrina y Convenios 110:11). El Presidente Harold B. Lee explicó la naturaleza del recogimiento en los últimos días: “El recogimiento de Israel consiste en juntar la verdadera iglesia, en llegar a un conocimiento del verdadero Dios y de sus verdades salvadoras” (citas de Bruce R. McConkie en “Strenthen the Stakes of Zion,” Ensign-revsita SUD en inglés, July 1973,4).