Samuel el lamanita
De MormonWiki
Samuel el Lamanita fue un profeta en el Libro de Mormón enviado por el Señor aproximadamente el año 5 a.C. para enseñar y advertir a los Nefitas poco antes del nacimiento del Salvador. El registro se encuentra en Helamán 13-16.
Contenido |
Una profecía
| Relevancias en el Ministerio de Samuel el Lamanita | |
| Profecía de Samuel a los Nefitas | Helamán 13-15 |
| Entra a Zarahemla | Helamán 13:2 |
| Habla palabras del Señor | Helamán 13:5 |
| Predice señales del nacimiento de Cristo | Helamán 14:2-6 |
| Predice Señales de la muerte de Cristo | Helamán 14:14, 20-28 |
| Enseña sobre la resurrección y la redención | Helamán 14:15-19 |
| Aquellos que creen, desean el bautismo | Helamán 16:1, 3 |
| Muchos se enojan y tratan de matar a Samuel | Helamán 16:2, 6 |
| Huye | Helamán 16:7 |
| Todas las profecías se cumplen | 3 Nefi 23:7-10 |
Los Nefitas se habían vuelto inicuos mientras que los Lamanitas guardaban los mandamientos. Samuel empezó a predicar en la tierra de Zarahemla. El predicó el arrepentimiento durante muchos días pero fue echado. Estuvo a punto de regresar a casa pero el Señor le dijo que volviera y profetizara al pueblo. Regresó a Zarahemla pero el pueblo no le permitió entrar a la ciudad. Así que se subió a una muralla y profetizó. Samuel dijo que dentro de 400 años una gran destrucción sobrevendría al pueblo en forma de espada, hambre, y pestilencia a menos que se arrepintieran y tuvieran fe en el Señor Jesucristo. Aún ahora Zarahemla está a salvo del fuego de los cielos por causa de los justos pero la mayoría del pueblo se volverá en contra del Señor. La ciudad de Gedeón es tan mala como lo son las otras ciudades Nefitas.
Una maldición
Samuel dijo:
- He aquí, una maldición caerá sobre la tierra, dijo el Señor de los Ejércitos, por causa de la maldad del pueblo que está en la tierra, sí, debido a su maldad y sus abominaciones.[1]
- …” sus tesoros en la tierra no los encontrarán más, por causa de la gran maldición de la tierra…. sois malditos por motivo de vuestras riquezas, y vuestras riquezas son malditas también [porque]…. sino que se hinchan con desmedido orgullo hasta la jactancia, y la mucha vanidad, envidias, riñas, malicia, persecuciones, asesinatos, y toda clase de iniquidades. Sí, ¡ay de este pueblo, a causa de este tiempo que ha llegado en que echáis fuera a los profetas, y os burláis de ellos, y les arrojáis piedras, y los matáis”.
- ”Si un hombre llegare entre vosotros y dijere: Haced esto, y no hay mal; haced aquello, y no padeceréis —sí, dirá: Andad según el orgullo de vuestros propios corazones; sí, id en pos del orgullo de vuestros ojos, y haced cuanto vuestro corazón desee—; y si un hombre viniere entre vosotros y dijere esto, lo recibiréis y diréis que es profeta. Sí, lo engrandeceréis y le daréis de vuestros bienes; le daréis de vuestro oro y de vuestra plata, y lo cubriréis con vestidos suntuosos”.
Una advertencia
Samuel advirtió:
- Mas he aquí, vuestros días de probación ya pasaron; habéis demorado el día de vuestra salvación hasta que es eternamente tarde ya, y vuestra destrucción está asegurada; sí, porque todos los días de vuestra vida habéis procurado aquello que no podíais obtener, y habéis buscado la felicidad cometiendo iniquidades, lo cual es contrario a la naturaleza de esa justicia que existe en nuestro gran y Eterno Caudillo. [2]
Una Señal
Samuel profetizó de muchas cosas pero no se le permitió registrarlas. Samuel dio una señal de que en cinco años sobrevendría una noche sin oscuridad, la noche anterior a la aparición del Hijo de Dios. Aparecería una estrella nueva juntamente con otras maravillas celestiales. Aquellos que crean tendrán vida eterna.
Una Muerte
Samuel habló de una muerte que ocurriría; la muerte del Salvador. En ese tiempo habrá rayos y truenos, el sol, la luna y las estrellas se oscurecerán por tres días. Las rocas se romperán en pedazos, habrá grandes terremotos, los caminos y las ciudades serán destruidos. Entonces Jesús se levantará otra vez, y muchos santos aparecerán de sus tumbas.
Una Muralla
Muchos estaban enojados con Samuel y trataban de matarlo con piedras y flechas. Desde el muro en el que Samuel estaba, el Espíritu lo protegía. Muchos querían ser bautizados y buscaron a Nefi. El estaba bautizando, y profetizando y orando, clamando arrepentimiento al pueblo, mostrando señales y maravillas, y obrando milagros.
Un Escape
Debido a que las piedras y las flechas no dañaban a Samuel la gente envió a sus capitanes a capturarlo, acusándolo de tener un demonio. Mientras la gente iba a capturar a Samuel, él saltó del muro y voló de las tierras Nefitas y empezó a predicar y profetizar entre los Lamanitas. Samuel jamás volvió entre los Nefitas.
Un Cumplimiento
Nefi trajo los registros al Salvador, y dijo, “Yo mandé a mi siervo Samuel, el Lamanita, que debería testificar al pueblo, que en el día en que el Padre glorificó su nombre en mi que hubieron muchos santos que se levantaron de la muerte, y aparecieron a muchos, y los ministraron. ¿No fue así? Sus discípulos respondieron, “Señor, Samuel si profetizó de acuerdo a tus palabras, y todas fueron cumplidas. [3]