Satanás
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Lucifer, Satanás, o el Diablo
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tiene una doctrina única concerniente a Satanás. Satanás, también conocido como Lucifer, es un hijo espiritual de Dios, así como cada uno de nosotros fue. El estaba con nosotros en la vida pre-mortal y aún fue llamado “Hijo del Amanecer” en Isaías. La doctrina de los Santos de los Últimos Días, enseña que él tenía mucha responsabilidad y autoridad. El tenía una influencia grande sobre aquellos cercanos a el. Pero en lugar de seguir el Plan de Nuestro Padre Celestial, el llegó a desear más poder y a usar su influencia en otros para alejarlos de Dios. Isaías 14:12 declara:
- “Y cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañanaỊ Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones”.
La caída de Satanás sucedió cuando él propuso un plan que le quitaría el libre albedrío al hombre, el cual es un principio valioso para Dios. El también llegó a consumirse por su deseo de gloria y poder. El Elder ElRay L. Christiansen, dijo lo siguiente con respecto a Satanás:
Lo que Satanás consiguió como “mal ante Dios” fue forzar a todo hombre a hacer la voluntad de Dios. Usando compulsión o fuerza el ofreció ‘salvar’ a cada persona, y al hacerlo demandó el honor y la gloria que pertenece a Dios. En contraste a la proposición de Satanás, el plan del Señor permitía el progreso individual al darnos la oportunidad de escoger entre lo bueno y lo malo (ElRay Christiansen, “El Adversario”, Nueva Era, Septiembre 1975, página 4).
Cuando el plan de Jesucristo fue escogido en lugar del de él, Satanás se enfureció y se reveló contra Dios. El tenía tanta convicción que una “tercera parte” (no un tercio) de todos los hijos espirituales del Padre Celestial lo siguieron a él (vea D&C 29:36, Moisés 4: 1-4; Abraham 3:27-28). Lucifer y sus seguidores fueron eventualmente echados fuera del Cielo y se les negó la oportunidad de tener cuerpos mortales. Ellos fueron eternamente removidos de la presencia de Dios. Ahora Satanás y sus seguidores trabajan para destruir el plan del Padre Celestial y guiar a sus hijos al pecado y la muerte espiritual (vea Revelaciones 12:9).
En el Libro de Mormón leemos las siguientes declaraciones:
Así pues, los hombres son libres según la carne; y les son dadas todas las cosas que para ellos son propias. Y son libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte según la cautividad y el poder del diablo; pues él busca que todos los hombres sean miserables como él. (2 Nefi 2:27). Y nuestros espíritus habrían llegado a ser como él, y nosotros seríamos diablos, ángeles de un diablo, para ser separados de la presencia de nuestro Dios y permanecer con el padre de las mentiras, en la miseria como él; sí, iguales a ese ser que engañó a nuestros primeros padres, quien se transforma casi en ángel de luz, e incita a los hijos de los hombres a combinaciones secretas de asesinato y a toda especie de obras secretas de tinieblas.(2 Nefi 9:9)
Existe Realmente un Diablo
“Satanás existe. Debemos reconocer que él vive así como ciertamente Dios vive y como nosotros vivimos. Aquellos que enseñan que no existe el diablo son ya sea ignorantes de los hechos o mentirosos” (ElRay L. Christensen, “Poder sobre Satanás”, Liahona, Noviembre 1974, página 22).
Satanás es el enemigo de la rectitud y de aquellos que trabajan para que se lleve a cabo la voluntad de Dios. El es definitivamente lo opuesto a Dios. Los Santos de los Últimos Días ven a Satanás como un ser literal, un personaje de espíritu sin cuernos, con pala en forma de tenedor, o con cola, y creen que nosotros debemos tener oposición de manera que podamos escoger entre lo bueno y lo malo (vea D&C 29:39).
El apóstol George Q. Canon, declaró, El adversario…apunta para destruirnos. Enojado de que su plan no fue adoptado por los cielos; enojado porque falló en su rebelión contra Dios y de su expulsión de las cortes de gloria, enojado de que no puede tener un cuerpo, él y todos aquellos quienes cayeron con él, han estado deseosos desde aquel tiempo tan terrible, de destruir a sus hermanos y hermanas que no se rebelaron con ellos” (Colección de Discursos, Brian H. Stuy, ed., volumen 1).
Los líderes de la Iglesia están muy preocupados por el gran número de personas que no creen que Satanás es un ser literal.
El élder Marion G. Romney declaró, Un corolario a la falsedad perniciosa de que Dios está muerto es igualmente una doctrina perniciosa de que no existe el diablo. Satanás mismo es el padre de ambas mentiras. Al creer esto es como entregarse a él. Dicha entrega siempre a guiado y ahora está guiando, y continuará guiando al hombre a la destrucción.
El élder Romney continuo diciendo, La aceptación general de la declaración de Satanás, “Yo no soy diablo porque no existe ninguno (2 Nefi 28:22), declara en una gran medida la decadencia en nuestra deteriorada sociedad. Nosotros los Santos de los Últimos Días no debemos y no debemos ser engañados por los sofismas del hombre concernientes a la realidad de Satanás. Existe un diablo personal y realmente lo debemos de creer. El y varios de sus seguidores, que se ven y no se ven, están ejerciendo una influencia controladora en los hombres y sus asuntos en nuestro mundo hoy en día. (Mario G. Romney, “Satanás –El Gran Engañador”, Liahona, Junio 1971, página 35).
Las escrituras claramente enseñan que Satanás es real
Y el Señor dijo: ¿A quién enviaré? Y respondió uno semejante al Hijo del Hombre: Heme aquí; envíame. Y otro contestó, y dijo: Heme aquí; envíame a mí. Y el Señor dijo: Enviaré al primero.
Y el segundo se llenó de ira, y no guardó su primer estado; y muchos lo siguieron ese día. (Abraham 3:27-28).
Y sucedió que Moisés miró a Satanás, y le dijo: ¿Quién eres tú? Porque, he aquí, yo soy un hijo de Dios, a semejanza de su Unigénito. ¿Y dónde está tu gloria, para que te adore? …Y ocurrió que Satanás gritó en voz alta, con lloro, y llanto, y crujir de dientes; y se apartó de allí, sí, de la presencia de Moisés, de modo que no lo vio más. (Moisés 1:13-22).
Pues, por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, y pretendió destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado, y que también le diera mi propio poder, hice que fuese echado abajo por el poder de mi Unigénito. (Moisés 4:3-4). Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones. (2 Corintios 2:11). Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2 Corintios 11:13-15).
Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. (Mateo 4:10) Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama mundo entero; fue arrojado de la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él (Revelación 12:9).
Y aconteció que Adán, habiendo sido tentado por el diablo, pues, he aquí, éste existió antes que Adán, porque se rebeló contra mí, diciendo: Dame tu honra, la cual es mi poder; y también alejó de mí a la tercera parte de las huestes del cielo, a causa de su albedrío. (D&C 29:36-37).
Cómo trabaja Satanás
Una de las tácticas favoritas de Satanás es usar fuerza. Desde el principio él ha estado opuesto al plan de albedrío de Dios. Satanás, cuando puede, gobierna por dictadura, restringiendo los derechos y libertades de la gente de escoger lo que es correcto o bueno. El también usa miedo para su propia ventaja.
El miedo es un motivador poderoso para hacer que los hombres y mujeres hagan ya sea cosas inicuas o de no permitirles hacer lo correcto. El miedo es el antítesis de la fe, y si Satanás puede llenar el corazón de la persona con miedo, no va a haber un lugar para la fe en Dios, Su amor o misericordia.
Pero la fuerza no es la única herramienta para Satanás. Con otras personas, su mejor oportunidad es ser sutil y astuto. El justifica, dice mentiras y la mitad de la verdad, y busca duda y disonancia. En el Libro de Mormón, el Profeta Nefi describe las tácticas de Satanás de esta manera:
Y a otros los pacificará y los adormecerá con seguridad carnal, de modo que dirán: Todo va bien en Sión; sí, Sión, prosperará, todo va bien. Y así el diablo engaña sus almas, y los conduce astutamente al infierno. Y he aquí, a otros los lisonjea y les cuenta que no hay infierno; y les dice: Yo no soy el diablo, porque no lo hay; y así les susurra al oído, hasta que los prende con sus terribles cadenas, de las cuales no hay rescate. Sí, son atrapados por la muerte y el infierno; y la muerte, el infierno y el diablo, y todos los que hayan caído en su poder deben presentarse ante el trono de Dios y ser juzgados según sus obras, de donde tendrán que ir al lugar preparado para ellos, sí, un lago de fuego y azufre, que es tormento sin fin. (2 Nefi 28:21-23)
Cualquier cosa o cualquier persona que enseñe a la gente a no orar o tener fe en Dios o su Hijo Jesucristo viene del diablo. Pero el Señor da estas promesas:
No permitiré que destruyan mi obra; sí, les mostraré que mi sabiduría es más potente que la astucia del diablo. (D&C 10:43). Ora siempre para que salgas triunfante; sí, para que venzas a Satanás, y te libres de las manos de los siervos de Satanás que apoyan su obra. (D&C 10:5).