Segunda muerte

De MormonWiki

La segunda muerte es un término usado cerca de doce veces en las escrituras. Esto significa estar separado de la presencia espiritual de Dios como resultado del pecado. Para aquellos que no se arrepienten, da como resultado estar separado de Dios permanentemente luego del Juicio Final. Este es un tipo de [1].

Contenido

Razón para el nombre la "Segunda" Muerte

El hecho de que exista algo llamado una "segunda" muerte implica que hay algo llamado una "primera" muerte. Ese es el caso, porque el término "primera muerte" se usa cuatro veces en las escrituras. La "primera" muerte sucede cuando la persona se separa temporalmente de Dios (es decir, es separado del lugar donde el Padre Celestial se encuentra físicamente). Para Adán y Eva, esta primera muerte sucedió después de comer la fruta prohibida: "Yo, Dios el Señor, hice que fuese echado [Adán] del Jardín de Edén, de mi presencia, a causa de su transgresión, y en esto murió espiritualmente, que es la primera muerte" (D&C 29:41). Para el resto de nosotros, la primera muerte sucede cuando nacemos en este mundo, porque en ese momento ya no vivimos con Dios en el cielo, sino estamos separados físicamente de él mientras vivimos en la tierra. Se puede pensar que se usa "primera" y "segunda" de manera cronológica, indicando la secuencia donde las personas experimentan estos dos tipos de separación de Dios. Primero nos separamos del Padre Celestial (la "primera muerte"), cuando llegamos a la tierra como bebes. Luego nos separamos del Espíritu Santo (la "segunda muerte"), cuando llegamos a ser responsables y posteriormente pecamos.

Ideas equivocadas sobre porqué se llama "segunda" muerte

Algunos asumen que las palabras descriptoras "primera" y "segunda" simplemente se refieren al hecho de que existen dos tipos de muertes, física y espiritual. Con esta explicación, la "primera" puede referirse a la muerte física y la "segunda" a la muerte espiritual (o viceversa).

Sin embargo, ese no puede ser el caso, porque las escrituras usan claramente ambos términos "primera muerte" y "segunda muerte" para referirse a los aspectos de la muerte espiritual. El Señor dice que el género humano "murió espiritualmente, que es la primera muerte"(DyC 29:41). Alma dice, "entonces viene una muerte, sí, una segunda muerte, la cual es una muerte espiritual"(Alma 12:16). Samuel el lamanita también usa claramente ambos términos para referirse a la muerte espiritual: [La expiación] redime a todo el género humano de la primera muerte–– esa muerte espiritual. …aquel que se arrepienta no será talado y arrojado al fuego; y viene otra vez sobre ellos una muerte espiritual; sí, una segunda muerte" (Helamán 14:16, 18).

Por lo tanto, ni la "primera muerte" ni la "segunda muerte" se refiere a la muerte física; ambos términos se refieren a los aspectos de la muerte espiritual, o a la separación de Dios.

Efectos en esta vida

En un sentido técnico, la segunda muerte significa estar separado del Espíritu Santo como resultado del pecado. Con esa definición, cualquiera de nosotros los mortales que ha alcanzado la edad de responsabilidad y haya pecado, ha experimentado la segunda muerte---por lo menos en un menor grado. Perdemos la influencia del Espíritu Santo y la luz de Cristo poco a poco, al grado de ignorar los mandamientos y rebelarnos contra la voluntad de Dios. Mientras los miembros por lo general usan "segunda muerte" para expresar el estar separado permanentemente de Dios después del Juicio, para ser precisos debemos saber que podemos empezar a probar los aspectos de la segunda muerte en esta vida.

Esto es comparable a la manera en que a veces hablamos sobre la muerte física. Incluso cuando alguien está vivo, antes de haberse muerto físicamente de manera permanente, decimos que la muerte está "tocando a su puerta". Cuando alguien tiene una gran pena o enfermedad, esto son cierto modo los efectos de la muerte física en esa persona. Por lo tanto, la muerte física por lo general se piensa que es un evento permanente y de una sola vez, pero también se puede pensar como un estado o condición constante antes del evento. Del mismo modo, en la segunda muerte se piensa por lo general como un evento permanente y de una sola vez, pero que a veces se utiliza en las escrituras como un estado o condición constante antes del Juicio.

Efectos en la siguiente vida

Mientras que la segunda muerte técnicamente se refiere a perder el Espíritu Santo como resultado del pecado, incluso en esta vida, por lo general las escrituras se enfocan en lo que sucede después del Juicio con aquellos que no se arrepienten. Ellas hablan no sólo de simplemente probar una muestra de la segunda muerte en esta vida mortal, sino de estar abrumado por ella en la siguiente vida. Por ejemplo, ellos hablan de ser "arrastrados a", "daño de", o "echados en" la segunda muerte. (Helamán 14:19; Apocalipsis 2:11; Jacob 3:11). Esto significa que mientras la segunda muerte simplemente nos afecta en esta vida, en la siguiente vida esta "tendrá poder sobre" el impenitente (Apocalipsis. 20:6, 14; D. y C. 76:37). En este respecto, ya que todos los demás también vivirán en la presencia de Dios en cierto grado, los hijos de perdición son "los únicos sobre quienes tendrá poder alguno la segunda muerte" (D. y C. 76:37).

Las escrituras describen la segunda muerte como estar " separados otra vez de las cosas que conciernen a la justicia" (Helamán 14:18). Debido a la expiación, todo el género humano vence incondicionalmente la primera muerte espiritual y regresa a la presencia del Señor: El Salvador "redimió a todo el género humano de la primera muerte––esa muerte espiritual, sí, a toda la humanidad y la trae de vuelta a la presencia del Señor" (Helamán 14:16--17); "todos los hombres vienen a Dios; de modo que comparecen ante su presencia para que él los juzgue" (2 Nefi 2:10). Aquellos que no han conocido las condiciones del arrepentimiento, entonces serán separados de Dios por segunda vez---la segunda muerte.

Alma menciona una característica distintiva de la segunda muerte: esto es "una muerte eterna respecto de las cosas pertenecientes a la rectitud" (Alma12:32). En otras palabras, es permanente. Cuando una persona deja la presencia de Dios después del Juicio final, "en ningún tiempo he declarado por mi propia boca que han de volver, pues no pueden venir a donde yo estoy, porque no tienen poder" (D. y C. 29:29). Bold text

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