Seres Trasladados

De MormonWiki

Los “Seres Trasladados” son servidores leales del Señor en la carne quienes han sido “trasladados” con el propósito de continuar sirviendo en un estado apacible y protegido hasta que resuciten. Los seres trasladados nunca prueban la muerte; nunca sufren los dolores de la muerte; ellos han experimentado un cambio en sus cuerpos, “para que ellos no sufran el dolor ni el sufrimiento reservado para los pecados del mundo” (3 Nefi 28). Los seres trasladados han sido “santificados en la carne, para que los poderes de la tierra no pudieran afectarlos. Son como los ángeles de Dios, ministrando a cuantos ellos desearen” (3 Nefi 28). En la Segunda Venida de Jesucristo, ellos serán cambiados en el abrir y cerrar de ojos de la mortalidad a la inmortalidad para heredar la exaltación en el Reino de Dios. Después de su ministerio como seres trasladados, ellos reciben las porciones de muerte y resurrección instantáneas. [1]

Durante el tiempo desde la Caída de Adán al ministerio de Melquisedec, numerosas personas fueron trasladadas. Enoc y su pueblo fueron trasladados (Moisés 7:18-21, 31, 63, 69). Ellos eran ciudadanos de la Ciudad de Enoc, también llamada Sión; Sión parece haber sido una ciudad muy populosa. Durante los casi 700 años desde la traslación de Enoc y Sión, parece ser que casi todos los miembros fieles de la Iglesia fueron trasladados, ya que el “Espíritu Santo cayó sobre muchos, y ellos fueron tocados por los poderes del Cielo dentro de Sión. (Moisés 7:27)

El Apóstol Pablo dice que Abraham, Isaac, y Jacob “buscaban una ciudad que tenía cimientos, cuyo constructor y hacedor es Dios” (Hebreos 11:5-10). Ellos buscaban la Ciudad de Enoc, la que “Dios se había llevado antes” (“Versión Inspirada”, Génesis 14:34). Paul dijo, y el Señor confirmó en revelación de los Últimos Días, que aún estos “hombres santos…no la encontraron por la maldad y las abominaciones; y confesaron que ellos eran extraños y peregrinos en la tierra; pero obtuvieron una promesa de que la encontrarían y la verían en la carne” (Doctrina y Convenios 45:11-14; Hebreos 11:11-16).

El Monte de la Transfiguración © Reserva Intelectual

El Monte de la Transfiguración

Moisés, Elías, y Alma el joven (en el Libro de Mormón) fueron trasladados. El Libro de Mormón dice que alma “fue llevado por el Espíritu” y que “las escrituras dicen que el Señor tomó a Moisés para sí, y suponemos que también recibió a Alma en el espíritu, para sí” (Alma 45:18,19). Moisés y Elías fueron transfigurados con un propósito. Aunque la muerte y aunque la resurrección no habían ocurrido aún, ellos fueron capaces de venir con sus cuerpos de carne y hueso a conferir las llaves sobre Pedro, Santiago y Juan en el monte de la transfiguración (Mateo 17:1-6). [2].

Después de la resurrección de Cristo y la resurrección de los justos con Él, los seres resucitados han podido ministrar la tierra. (Ver Ángeles.) Sin embargo, pocas personas que han vivido durante la era Cristiana han sido trasladadas. Jesús dijo: “Hay algunos aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al hijo del Hombre viniendo en su reino.” (Mateo 16:28; Marcos 9:1, Lucas 9:27) El Señor le dijo a José Smith, “todos están bajo pecado, excepto aquellos que he reservado para mí, hombres santos de los cuales no sabéis” (Doctrina y Convenios 49:8). Juan el Amado fue trasladado (Juan 21:20-23), y en las Américas, tres de los Doce Discípulos de entre los Nefitas fueron trasladados, para que puedan ministrar sobre los pueblos de la tierra hasta la Segunda Venida.

El estado de los seres trasladados es Terrestre. Este es el mismo estado que existió en el Jardín del Edén y que existirá en la tierra durante el Milenio, pero no es el estado perfecto de los seres celestiales resucitados.

En el Libro de Apocalipsis Juan habla de aquellos que son torturados y lo soportan como testigos de Cristo.

Y yo oí una voz desde el cielo que me decía, escribe, benditos son los muertos que mueren en el Señor de ahora en adelante: Sí, dijo el Espíritu, que ellos descansarían de sus obras, y sus trabajos los seguirían. (Apocalipsis 14:13)

José Smith proclamó que “ellos descansan de su labor por mucho tiempo, y que sin embargo su obra está reservada para ellos, que a ellos se les permite hacer la misma obra después de que reciban una resurrección para sus cuerpos.” [3]

Referencias

  1. Bruce R. McConkie, “Doctrina Mormona,” pág. 807
  2. <Ibid, p.805.
  3. “Enseñanzas del Profeta José Smith,” pp. 170-71.
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