Servicios Funerarios de Gordon B. Hinckley
De MormonWiki
Miles se Reúnen para Asistir a los Servicios Funerarios de Profeta Mormón
Miles de miembros fieles y amigos del difunto, amado Gordon B. Hinckley, marchaban hacia la Manzana del Templo el Sábado, 2 de febrero, 2008, para asistir a los servicios funerarios en el Centro de Conferencias de Lago Salado. Después del velatorio, los invitados desfilaban a través de la Manzana del Templo, en donde reverentemente evocaban y esperaban, en algunos casos por horas, para entrar a los servicios funerarios del Centro de Conferencias de SUD.
El Presidente Hinckley falleció apaciblemente el 27 de Enero, 2008, a la edad de 97 años, el Profeta de más larga vida de los 13 millones de miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Durante los servicios, David H. Burton, de la oficina del Obispado Presidente de la Iglesia, se dirigió a la congregación. El élder Burton bosquejó los años de servicio del Profeta y sus logros. El mencionó específicamente los esfuerzos del Presidente Hinckley por “romper el ciclo de pobreza,” por aumentar la disponibilidad de las bendiciones del templo, y por administrar los asuntos de la Iglesia en todo el mundo. El enumeró la conceptualización del Profeta y la administración de los 21,000 asientos del Centro de Conferencia en donde se llevó a cabo los rituales del funeral- El Profeta hasta especificó que se usara el granito del Cañón de Cottonwood en su construcción. En realidad, su ataúd yace tan sólo a unos pies de distancia de un púlpito bellamente tallado moldeado a partir de árboles de nogal del patio de propiedad del Profeta.
Virginia Pearce, hija del Presidente Hinckley, habló de la admiración y amor por su padre, cuyo legado, el proclamaba, no era solamente “suyo” sino para la familia entera de los hijos de Dios. Ella resaltó que el Profeta reconocía y valoraba su fuerte legado ancestral, tres generaciones de valientes miembros que lo precedieron, así como un legado de generaciones después de él.
El élder Tingey habló del Presidente Hinckley como un gran “comunicador” y enfatizó que el Profeta logró avances legendarios en la expansión de la Iglesia, en cuanto a lo educativo y en extender el inspirado trabajo del Quorum de los Setenta, el consejo líder misional de la Iglesia.
En un conmovedor discurso, El élder Henry B. Eyring, Segundo Consejero del Presidente Hinckley, habló del gran optimismo del Profeta. El Elder Eyring comentó que su optimismo se justificaba “no en su propio poder para trabajar algo con buenos resultados” sino por su fe en el poder de Dios. “Su optimismo provenía de su fe en Jesucristo y su expiación.” El élder Eyring resaltó la naturaleza humilde del Profeta y , refiriéndose a los miembros de su familia, dijo que “cualquier prominencia que haya venido a ellos no mostraba sino aquella que adornaba al Presidente Hinckley.”
El élder Boyd K. Packer, el apóstol más antiguo después de Thomas S. Monson en los Doce, habló conmovedoramente de la fibra encantadora de humildad con la que el Presidente Hinckley se acercaba a la gente en el mundo, ya sea con “obreros en un camino polvoriento o aquellos en un palacio”. Ese encanto era su amor fraternal. El élder Packer rindió tributo a su esposa, señalando que mucho de su crecimiento era atribuible a Marjorie Hinckley, quien era paciente y constante durante los viajes y responsabilidades de su esposo.
El Presidente Monson, el apóstol más antiguo en el Quórum de los Doce Apóstoles, fue el orador final en el programa. El se refirió al Presidente Hinckley como su antiguo amigo. Ellos se habían conocido mucho antes de su llamamiento a servir juntos, lo que hicieron, durante 44 años, entre “penas y felicidad.” El llamó al Profeta un “gigante”… un gigante de fe, de amor, de compasión, y de testimonio. El describió al Profeta como una “isla de calma en un mar de tormenta“, el que “nos guiaba invariablemente por el sendero de regreso a nuestro Padre Celestial”, El expresó los tiernos sentimientos de alguien que había estado a su lado tan sólo unas horas antes de su fallecimiento, ofreciendo una bendición del sacerdocio, sabiendo que él estaba siendo convocado al otro lado del velo (o al mundo espiritual, a donde vamos cuando morimos). Allí El Presidente Hinckley se reuniría con su esposa y antepasados, que lo precedieron en la muerte.
Kathleen Walker, hija del Presidente Hinckley, cerró los servicios con una oración, haciendo un reconocimiento por el amor sentido hacia el Presidente Hinckley y pidiendo la ayuda del Señor en nuestros esfuerzos por honrarlo a él y al Salvador.
Entierro
El Presidente Hinckley fue enterrado en el cementerio de la Ciudad de Lago Salado. La tumba fue dedicada por Richard G. Hinckley, como un lugar de descanso para el Profeta, un lugar santo, apacible y sagrado para reverenciar y recordarlo y tener nuestros corazones dispuestos a recordar al Salvador.
Su esposa. Marjorie Hinckley, falleció el año 2004, después de 67 años de matrimonio, la confidente y compañera para el difunto Profeta.