Tierra de Milagros

De MormonWiki

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Mi esposa y yo habíamos estado viviendo en Israel con nuestros hijos por un poco más de dos años cuando la Guerra de Yom Kippur estalló a principios de octubre de 1973. Poco después, debido a la presión de los padres de estudiantes, el grupo de estudiantes de BYU fue llevado a Austria para terminar allí su semestre en el extranjero. Como yo no era un catedrático titular de BYU (aunque a veces enseñaba más de la mitad de los cursos ofrecidos), solo se me pagaba mientras estaba enseñando. Sin los estudiantes de BYU, me encontré de repente sin trabajo en una tierra extranjera.

Traté de encontrar trabajos. Por un tiempo fui maestro suplementario de hebreo en una escuela secundaria, pero el trabajo terminó cuando el maestro regresó de la guerra. Teníamos un poco de dinero en el banco en el Lago Salado y había tomado la precaución de agregar la firma de mi madre a la cuenta antes de nuestra partida a Israel. De vez en cuando, le pedíamos que nos enviara $100 de la cuenta, que poco a poco fue vaciándose.

Fue un tiempo de mucha oración en el tema de finanzas y nuestras oraciones no fueron en vano. De repente comenzaron a llegar cheques a nuestro nombre de personas que, en gran parte, no conocíamos. Las cartas que acompañaban los cheques indicaban que los remitentes apreciaban la guía turística que les había dado cuando pasaron por Israel. Recibir dinero de personas así era poco usual, ya que nuestros tours incluían todos los gastos. Tampoco le habíamos escrito a nadie acerca de nuestros problemas, y ellos no conocían a ninguna de las personas que nos enviaban el dinero.

Dos cartas nos respondieron cómo había sucedido este gran milagro. Una de ellas era de Daniel Kelly Ogden, un maestro de seminario que se había quedado con nosotros varias semanas durante su primer visita a Israel y que en los próximos años se convertiría en un personaje fijo de BYU en Jerusalén. El notó que mientras estaban haciendo la primera oración en su clase de seminario, sintió la impresión de que necesitábamos dinero, así que hizo una colección y nos envió un cheque de $50.

Otro cheque de $100 iba acompañado por una nota de una persona que escribió que durante su oración de la noche de hogar, su familia había sentido la impresión que debía enviarnos dinero. Otras dos familias que visitaron Israel durante esta época llegaron a conocer nuestras penas y cada una nos envió $50 al mes por más de un año.

Una de las consecuencias de la Guerra Yom Kippur de 1973-74 fue la falta de comida y útiles básicos. Debido a nuestra falta de experiencia en la guerra y nuestra falta de dinero, no pudimos almacenar nada de lo necesario. Vivimos en el pueblo árabe de al-Ayzariah (Betania del Nuevo Testamento) y nuestros vecinos árabes, enterados de la escasez en los tiempos de guerra, compraron comida, queroseno y gas. En dos semanas, ya no había huevos, margarina, aceite, harina, queroseno y gas. Otras provisiones también escaseaban. La mayoría de la comida y los combustibles se enviaban al ejército para ayudar en la guerra. Otras provisiones esperaban su transporte en los puertos o bodegas, pero los encargados estaban participando en la guerra.

En épocas como ésta, se puede compadecer con los pobres de la Biblia, y uno recuerda cómo el Señor les ayudó. Dos veces Jesús multiplicó pescados y pan para la multitud que llegó a escucharlo hablar. Elías milagrosamente multiplicó la harina y el aceite de la viuda de Sarepta. Su sucesor, Eliseo, también multiplicó el aceite de una viuda en Jericó, para que pudiera venderlo y así ganarse la vida.

Otro milagro famoso en la tradición popular judía es de la época de Hasmonaeans, celebrado en la fiesta de Hanukkah. En el año 165 BC, Judas Macabeo volvió a dedicar el templo de Jerusalén después de haber sido contaminado por los gobernantes griegos de Siria. Pero no pudo encontrar aceite consagrado para el candelabro del templo y tomaría una semana para hacerlo según la fórmula revelada a Moisés. Una vasija de aceite, suficiente para un día, fue descubierta. Se puso en las lámparas y se usó por ocho días enteros, cuando ya había aceite disponible. Este milagro se celebra cada diciembre en el mundo judío. Jesús fue al templo para conmemorar esta fiesta de luces o Hanukkah (dedicación; véase Juan 10:22-23). Un milagro como éste pudimos presenciar durante la guerra Yom Kippur.

Para cocinar en la Tierra Santa se utilizan estufas que funcionan con gas. Los tambos de gas metálicos desaparecieron del mercado días después del comienzo de la guerra. Había bastantes en el puerto de Haifa, pero no había ni camiones ni personas que los condujeran porque todos los recursos se estaban utilizando en la guerra.

Un tambo de gas nos duraba entre un mes y mes y medio, dependiendo en cuánto usábamos la estufa. Para nuestro asombro, no dejó de funcionar después de mes y medio y ni siquiera dos meses. Lo compramos a finales de agosto o principios de septiembre, y todavía estaba en uso cuando preparábamos la cena de acción de gracias en nuestra rama de Jerusalén. Continuó a funcionar el día de la navidad mientras preparábamos un pavo para la cena navideña de la rama. La llama al fin se extinguió la mañana siguiente mientras preparábamos el desayuno. Tambos de gas y queroseno se habían hecho disponibles otra vez un par de días antes.

Entonces, un tambo de gas que debería haber cumplido su función para mediados de octubre, nos había dado dos meses adicionales de servicio, y así más que duplicó su vida normal. Estoy convencido que el Señor, conociendo nuestras necesidades, multiplicó el gas en el tambo de la misma manera que multiplicó la harina, el aceite, los pescados y los panes.

John Tvedtnes

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